Foto: Concha Ortega
Texto: turismosoria.es
Historia
Corría el año 1109 cuando Doña Urraca, la reina de Castilla y León contraía matrimonio con el rey de Aragón Alfonso I.
Problemática y cargada de dificultades, esta unión fue maldita y en ella tomó parte hasta la Santa Sede que amenazó a ambos con excomulgarlos si seguían casados, por encontrar entre ellos parentesco.
El rey temeroso rechazó a la reina Urraca y se la entregó a los castellanos en la ciudad de Soria, dando origen a la leyenda que cuenta que el rey tuvo presa a la reina en una torre en la calle Sorovega de la ciudad soriana.
La leyenda local nos habla del paso de la Reina de Castilla Doña Urraca por Soria pero no hay datos históricos sobre la visita. Sí se tiene constancia que perteneció a la familia Suero Vega, por lo que también se le conoce como palacio Sorovega y que a finales del siglo XVI el propietario era algún rico judío, converso, quien lo vende en 1536 a la poderosa familia de los Betetas, alcaides del castillo.
Destacar que fue en este palacio donde el santo Obispo se asomó para recibir a la comitiva de Santa Teresa de Jesús a su llegada a la ciudad de Soria, dándoles su bendición, tal y como recoge Santa Teresa en el Capítulo 30 de su “Libro de las Fundaciones”.
Fue transformado en el S.XVI y destruído en un incendio en el año 1603. La última propietaria noble que habitó la torre fue la Duquesa de Fernán Nuñez quien lo vendió en 1855. Durante tiempo se le conoció la “Pensión de la Gitana” por tener ese uso hostelero. En la actualidad es una vivienda particular.
El edificio
Tiene planta rectangular, muros de mampostería y esquinas, jambas y dinteles de sillar. Actualmente levanta tres pisos, pero fueron cuatro originalmente. En la fachada que mira a la calle Sorovega y la Plaza Mayor se abren sendos balcones, uno de ellos adintelado entre pilastras cajeadas con tres placas de piedra con decoración de candelabros sobre el mismo. Una sencilla puerta en arco rebajado da acceso al interior del patio que tuvo el palacio. Debió tener alrededor un perímetro casi amurallado con muros de piedra almenada. En el interior algunas dependencias cuentan con artesonado de madera.