Blog | Por Sergio Tierno / Viajes, geografía, deportes y curiosidades

Cap. 402. 12/13-11-2025

Picos de Europa: Agua, piedra, fuego y viento

1. Ascenso hacia el Soriano (14)
photo_camera 1. Ascenso hacia el Soriano (14)

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Inicias en este momento la lectura de un relato en el que se hablará de montaña, de meteorología, de gastronomía, de Asturias, de Cantabria y de logística de viajes, por si son seis temas que no te interesan nada y tienes otras cosas más apetecibles en las que aprovechar el tiempo.

El viaje se ha desarrollado entre los días 12 y 13 de noviembre, miércoles y jueves. El objetivo central del mismo era subir una montaña, el Pico Soriano, la mañana del jueves. En las previsiones del tiempo, sin embargo, daban sol para el miércoles y lluvia para el jueves, con viento fuerte para ambas jornadas, lo que nos animó a alterar los planes y a adelantar la salida el miércoles.

Miércoles 12

A las 7.00 de la mañana habíamos quedado en la Dulce Venus (Soria) y a las 7.15 o antes ya estábamos montados en el coche Adrián, Óscar, Sergio y Sergio. Parada para café y comer algo en Reinosa, lugar habitual, también casi digna de un equipo de Fórmula Uno en boxes.

A las 12.30 pasadas estábamos en el lugar de comienzo de la ruta a pie, el Jito de Escarandi, entre Sotres y Tresviso, entre Asturias y Cantabria, en pleno Macizo Oriental de los Picos de Europa. Desde allí vimos humo y olíamos a quemado. La noche anterior, alguien se dedicó a prender fuego en varios puntos para terminar con la maleza... y con lo que quisieran las llamas y el viento. Había varias personas trabajando sobre el terreno en el apagado, porque con este viento los medios aéreos no pueden volar. Es la primera de las dos noticias que vimos con nuestros ojos antes de encontrárnoslas en la prensa.

Caminamos hasta el Casetón de Ándara, con cuyo guarda también conversamos unos minutos antes, él desde el coche mientras nosotros subíamos. Antes de llegar a la icónica vagoneta que anuncia la inminencia del refugio, sale una senda a la derecha que es la que elegimos para nuestra ruta.

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Esa misma senda va ganando metros hasta llegar al Collado de la Aldea para girar fuerte a la derecha. Todavía vamos muy protegidos y apenas se nota el fuerte viento anunciado. Como nos dijo el guarda para este ‘paseín’, si nos encontramos con viento, rápido cuerpo a tierra.

En este giro hacia el Oeste nos metemos ya de lleno en ese precioso paisaje tan característico de los Picos de Europa, roca gris caliza por todos lados, salpicada por tramos herbosos verde-amarillos y por numerosos rebecos. A veces hay varias sendas y a veces no hay ninguna. Es fácil apartarse de la ruta si no se conoce de verdad, así que a veces toca ‘redirigiendo’.

Hay alguna trepada carente de dificultad, necesaria para el avance. Seguimos subiendo y, cuando llegamos al collado entre el Soriano y el Jou Sin Tierre, el viento aparece en pleno esplendor, increíble. Es la borrasca Claudia. Tenemos el Soriano a la izquierda, unos cien metros por encima de nuestras cabezas y a unos 300 metros en línea recta. En las fotos se aprecia el viento que hacía y las nubes que se acercaban, las mismas que nosotros veíamos pasar a toda velocidad.

A duras penas hacemos cuatro malas fotos de no cima porque el viento se nos llevaba la bandera, y en dos minutos o menos abandonamos ese collado y bajamos por la otra vertiente hacia el Collado de Fuente Soles, ya una senda bastante más amable y evidente que el conglomerado de rocas del otro lado. No tardamos mucho en encontrar la pista y, también poco después, el coche. No hay más vehículos en el aparcamiento y no hemos visto a nadie en la ruta salvo el guarda, personal de Medio Ambiente de Picos y las personas que luchan contra el fuego.

De regreso, hacemos una relajada parada en Arenas antes de ir a nuestra casa en Puertas. Hace algo más de un año, en el verano de 2024, abrió el bar del pueblo, cuyos vecinos se habían quedado sin lugar para tomar algo desde que cerró al que siempre íbamos de Casa Luisa, ahora solo alojamiento. Abre todos los días. Entre semana, de 19.00 a 22.00. Nos sorprendió la buena cantidad de gente que había para ser miércoles. Allí estuvimos hasta que recogimos la espectacular cena para poner fin al día en nuestra casa.

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Jueves 13

Fue un acierto cambiar el plan, porque el jueves ha amanecido con el mismo viento y con muchas nubes, aunque todavía no llovía en el paseo matutino por Puertas. Tomamos algo de arroz con leche en casa y, tras despedirnos de Pepe y Carmen, salimos hacia Ortiguero para tomar un café con pincho.

Como es miércoles de noviembre, el acceso a los Lagos de Covadonga es libre. Según subimos, llueve más y aumenta la velocidad del viento. Llegamos al lago de Enol y el oleaje sobre el mismo es también increíble. No debemos culparnos por sorprendernos, pues ese oleaje, y seguramente de menor intensidad, protagoniza también una noticia en la prensa local. La segunda.

De bajada, nueva visita al santuario de la Basílica de Covadonga, con entrada al templo principal, donde se celebraba misa, y visita a la Cueva Santa para ver a la Santina y la tumba de Don Pelayo.

La penúltima parada del viaje, última de carácter turístico, ha sido en Llanes, pues tampoco queríamos marcharnos de Asturias sin probar fabada y cachopo, esta vez en Sidrería La Amistad. Para ganárnoslos, hemos recorrido brevemente el centro y los famosos Cubos de la Memoria de Ibarrola, de los cuales ya conocemos lo que pesa cada uno de ellos, algo que en principio será el motivo de una de las próximas entradas de este blog.

Después de comer, vuelta para Soria, parada en el lugar de la ida, y antes de las 21.00 horas ya estamos en nuestra ciudad, más o menos según lo previsto.

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