Cima 62 de 68. Valencia. Mondúver. 843 metros. 2-9-2019

Después de la nutridísima expedición para subir a la cántabra Morra de Lechugales a principios del pasado mes de agosto, en la mañana de hoy lunes he completado en solitario la trilogía de las montañas levantinas que faltaban: Almería, Murcia y, ahora, Valencia.

Como avisé al término de la pasada crónica, la razón por la cual he bajado estos días a esta parte de España es, una vez más, el atletismo. Este fin de semana se ha celebrado en la localidad alicantina de La Nucía el Campeonato de España Absoluto. Nos hemos alojado en Calpe, a una media hora, así que he aprovechado el viaje para dejar el reto a tiro de seis.

Después del gran calor que un hombre del norte ha pasado en su estancia por aquí, no podía esperarme cómo se ha levantado la mañana en Calpe: lloviendo y fresca. Calpe está a una hora de mi objetivo de hoy, el Mondúver, pero no tenía mucha apariencia de que a esa distancia las cosas fueran a estar mucho mejor. Y eso que mi miedo de esta cumbre era hacerla con mucho calor, porque no iba a madrugar tanto esta mañana después de lo tarde que acabó ayer el Campeonato de Atletismo.

Foto cimera

Varios factores me habían ayudado a decidir que mi ascensión al Mondúver iba a ser lo más corta posible: el hecho de haber subido tres montañas en los últimos cuatro días (a los picos de Almería y Murcia sumamos el Peñón de Ifach en Calpe con Nacho y Raúl ayer domingo), las ganas de no regresar muy tarde a Soria, la existencia de una posible carretera hacia la cima, y lo que ya he comentado más veces, que este es un reto tan viajero como montañero y que no obliga a que las ascensiones tengan ningún mínimo de kilómetros o minutos. A todo ello se ha añadido esta mañana la lluvia, así que ahora me tocaba investigar cómo subir.

La cima del Mondúver está dentro del término municipal de Xeresa. De hecho, una ruta realmente montañera y bonita parte desde este pueblo para salvar un importante desnivel, impensable en una montaña de 843 metros. Parece estar bien señalizada, por lo menos en la parte que coincide con lo que he hecho yo este mediodía.

El Mondúver, como tantas cimas, tiene varias antenas, además de una caseta de vigilancia contra incendios, así que estaba claro que se podía subir en coche. Para esto es necesario salir desde la urbanización La Drova, dentro del término de Barx, todo ello dentro de la comarca valenciana de la Safor.

Según se va de Gandía a Barx, se pasa el puerto llamado también de La Drova y se llega a la urbanización. Está rodeada de montañas. Hay que meterse cerca del final de La Drova y girar a la derecha. De camino, le he preguntado a la única señora que me he encontrado. Me ha explicado que la vía sí está asfaltada pero que hay un momento en el que ya no está permitido pasar en coche.

La antigua senda

Callejeando un poco se termina llegando al comienzo de la ‘carretera’ que sube al Mondúver. Todavía voy en el coche y tengo que meter primera. En la web de ‘Altimetrías’ leo que en los cuatro kilómetros que hay entre la urbanización y la cima hay varios puntos por encima del 15% y alguno que alcanza el 23%.

Nada más que dejo La Drova, la carretera se vuelve más estrecha y arriba se ve todo nublado. Me temo que no voy a disfrutar de las privilegiadas vistas del Mediterráneo, situado a apenas siete kilómetros, algo que sí habría sido posible en cualquiera de los días anteriores. Esto me recuerda a subidas anteriores como el Pico del Lobo, La Tiñosa, el Iroite y quizás algún otro.

Además, llueve un poco todavía. Como me ha dicho la señora, a los dos kilómetros de ascenso aparece una señal de prohibido seguir circulando salvo a vehículos autorizados. No es mi caso. En ese punto, el firme también cambia, pasa de ser asfalto a cemento, y se estrecha todavía otro poco más si eso parece posible.

La ruta en bicicleta

Por todo ello, ni he dudado en aparcar en el pequeño ensanchamiento que hay allí. Sabía que iba a salir del coche sí o sí, pero me he hecho el remolón unos minutos por si dejaba de llover.

Al final, eran cuatro gotas que han desaparecido a los pocos minutos. El ascenso es por la carretera, si bien varias curvas pueden evitarse siguiendo la antigua senda de subida al Mondúver. Son breves tramos de pocos metros pero de un desnivel que no estará lejos del 30% y hoy, además, un poco resbaladizos. De subida he cogido todos estos atajos, tres.

Casi sin darme cuenta por culpa de la espesa niebla, me he encontrado de repente con las antenas y con un coche de algún trabajador de las mismas. No he coincidido con esa persona. Hay algunos carteles explicativos y unas escaleras que suben. A por ellas voy.

A su término, pocos segundos después, veo por fin el vértice geodésico y no mucho más. Es lo que toca. Me atrevo a decir que las vistas tienen que ser espectaculares: montañas, pueblos y el mar. Hoy, el bosque mediterráneo parecía un bosque tropical, porque la temperatura rondaba los 25 grados.

Ruta desde Xeresa

El camino de bajada lo he hecho por la carretera, unos dos kilómetros. Cuando estaba a punto de llegar al coche, me he encontrado con un ciclista que subía como podía metiendo riñones y plato pequeño. Y justo después de montarme en el coche me he encontrado con un corredor de montaña entrenando, también a un ritmo más bien sosegado.

Toda esta zona de Valencia me ha parecido preciosa, al lado de Gandía, en plena Ruta de los Monasterios y muy montuna. Como en tantos sitios me está pasando, me la apunto para, alguna vez, pasar en ella algunos días si es que cuadra.

Punto de salida: La pista asfaltada que sube de La Drova a la cima.

Distancia: Unos cuatro kilómetros desde donde se puede pasar en coche (contando ida y vuelta y redondeando por arriba).

Desnivel: No hay mucha distancia pero aprieta. Unos 200 metros positivos. Desde La Drova o desde Xeresa, bastantes más.

Cuánto se tarda: No estaba el día para pasar mucho rato en la cima. Me ha costado 50 minutos en total.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas donde pone una señal que no se puede pasar. Desde ahí, solo hay que subir la carretera. No hay desvíos, pero sí atajos bien señalizados para evitar algunas curvas.

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