Cima 60 de 68. Almería. Morrón de la Lagunila. 2.247 metros. 29-8-2019

Recién bajo del Morrón de la Lagunilla.

Me refiero al también llamado Morrón de Mariné, el punto más prominente de la provincia de Almería y el lugar más elevado de la Sierra de Gádor, donde se encuentran los dosmiles más meridionales de toda Europa.

Viendo las lomas tan redondeadas de todas las principales alturas de esta sierra, cuesta imaginar que aquí se encuentran algunos de los desniveles más salvajes de España. A apenas 15 kilómetros se encuentra el mar Mediterráneo, más de 2.000 metros por debajo, separado por algunas elevaciones inferiores, varios pueblos, un par de carreteras y kilómetros y kilómetros cuadrados del plástico de los invernaderos.

Foto de cima

Hoy he madrugado bastante y, cuando ha terminado de levantar el sol, quedaba bastante calima, con lo que las vistas no eran malas pero habrá días en los que serán mejores. El mar, más que verlo, lo he intuido.

Las zonas más bajas de esta Sierra de Gádor, al menos las que yo he conocido esta mañana, sí son más agrestes, con grandes tajos y estrechos barrancos. Las zonas altas, sin embargo, son esas lomas suaves, sin apenas collados de separación entre una y otra, repletas de matorral bajo y de piedra suelta, por las que no se anda del todo mal ni tampoco del todo bien.

Considerando la distancia que hay entre Soria y Almería, así como para evitar las horas centrales del día de este mes de agosto, salí de casa antes de ayer martes por la tarde. Hice una parada en Madridejos para dormir y ayer antes de mediodía ya estaba en Canjáyar, una de las localidades más conocidas de la Alpujarra almeriense, donde he pernoctado.

La primera vez que planeé venir al Morrón de la Lagunilla, hace un año casi exacto, mi página montañera de referencia hablaba de una ruta de subida por su cara sur, con una aproximación en coche y una caminata un poco más largas.

Fondón a la ida

Por suerte, entonces no fui y, en este tiempo, Mendikat ha colgado otra posibilidad para subir al Morrón que es la que finalmente he hecho yo. Las cumbres más altas de esta sierra están muy alejadas de los pueblos, pero hay una red de pistas que permite llegar a ellas sin necesidad de hacer caminatas de muchas horas, como sucedería si no existieran esas pistas.

La que yo he cogido sale de la carretera A-348 a su paso por Fondón. En total, son 17 kilómetros, aptos para coches sin ningún problema. El único cruce está a ocho kilómetros, donde se encuentra la Fuente La Parra de fresquísima agua. No hay problema: se gira a la izquierda siguiendo la indicación de Mirador del Púlpito.

En este segundo tramo, después de nueve kilómetros, se llega a una curva a la izquierda. A la derecha se queda una pequeña construcción llamada La Corraliza. Ahí al lado he aparcado yo a los pocos minutos de amanecer, ya que el despertador en Canjáyar ha sonado a las 6.30. Ha merecido la pena.

Después de aparcar, la dirección que hay que seguir es obvia: hacia arriba. Es decir, hacia la derecha según avanzábamos. Una de las ventajas de este pico es que creo que va a ser el único del reto en el que es imposible salirse de las sendas o perder de vista los hitos, por la ausencia total de unas y otros.

El tramo inicial es en el que más desnivel se salva, alrededor de 300 metros en un kilómetro para llegar pronto a la cota 2.000. Al final de este tramo se encuentra el único punto de la ruta con un obstáculo, una pared de roca de unos diez metros que, aunque no parece imposible de atravesar, la lógica invita a girar a la derecha un par de minutos para salvarla y pasar por el Morrón de Balsa Bermeja.

Hecho este requiebro, estamos en la cresta, dejando siempre a la derecha el barranco de Cacín  y sin posibilidad de errores porque las montañas más altas las vemos siempre de frente y a la derecha.

Mar de plástico

Se sigue avanzando al frente, por tanto, y pronto llegamos a otro pico, la Punta de los Pájaros. Como decía, son cimas sin apenas prominencia, coronadas por pequeños castilletes rocosos desprovistos de importancia y con pequeños cubículos utilizados por los cazadores para ocultarse.

Tras esta Punta de los Pájaros, un nuevo paseo de unos minutos girando levemente a la izquierda lleva al tercer pico intermedio, sin nombre en mi mapa. Yo, para subir, me lo he saltado, pues lo que hace la cresta es girar después a la derecha, así que he decidido ir de frente para encontrarme de pronto con el Morrón de la Lagunilla.

El lugar más prominente de Almería se encuentra en una pradera más bien amplia y plana. En su centro hay uno de esos cubículos de caza. Ni una placa que indique dónde estamos ni ningún vértice geodésico, pues este se encuentra en uno de los morrones situado a unos pocos centenares de metros. Pero no hay duda. Primero y definitivo, porque lo dice el GPS. Segundo, porque las vistas lo dejan claro.

Me ha extrañado que justo en esta pradera cimera había miles de cagarrutas de cabras como las que he tenido la suerte de ver en uno de los picos anteriores.

Fondón a la vuelta

El track que llevaba ofrecía la posibilidad de regresar por otro camino algo más largo, pasando por ese morrón donde se ubica el vértice geodésico. Pero como este no es un reto de rutas circulares ni de vértices, sino de picos más altos y prominentes, me he quedado contento con esta nueva huella y he preferido volver al coche. Hacer la ruta circular creo que tampoco aporta grandes sobresaltos de paisaje o puntos de interés.

Para volver, ahora sí, he seguido tal cual la cresta. La parte que une los tres morrones intermedios es bastante andable. Sin embargo, desde que se ve el coche hasta que se llega finalmente a él, hay que ir teniendo cuidado porque la pendiente aumenta y los resbalones son muy habituales. No es peligroso pero sí bastante incómodo.

Tenía ganas de esta cima, sobre todo por conocer esta parte de España en la que nunca había estado, las Alpujarras de Almería, y porque me gusta visitar las grandes sierras no muy conocidas.

Ya solo quedan ocho en total, una en Andalucía. Volveremos al sur, pues.

Punto de salida: La Corraliza, a la que se llega después de 17 kilómetros por una pista que sale de Fondón.

Distancia: Calculo que siete kilómetros.

Desnivel: Se sale de 1.700 metros y se llega a 2.247. Los tres morrones intermedios apenas destacan de sus collados, pero se puede redondear hasta 600 metros positivos.

Cuánto se tarda: He estado dos horas y cuarto en total, con el mismo rato para subir que para bajar y unos minutos en la cima. Por supuesto, en todo este tiempo no he visto a nadie de nuestra especie.

Explícame cómo se sube sin literatura: Sales del coche y subes de frente, cortando en perpendicular la montaña. Salvas el resalte rocoso y sigues de frente de nuevo, dejando siempre a la derecha el barranco de Cacín. En pocos minutos coronas otros dos morrones antes de girar a la derecha para llegar al objetivo.

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