Blog | Por Sergio Tierno / Viajes, geografía, deportes y curiosidades

23-2-2026

Julio y Nieves despiden 30 años de amistad y familia en la Tauro

Nieves y Julio, el viernes. Foto Concha Ortega
photo_camera Nieves y Julio, el viernes. Foto Concha Ortega

Un arco de medio punto recibe a los clientes que cada día acuden a tomarse su consumición en la Tauro. Bajo ese mismo arco, en los dos sentidos, han pasado miles de veces Nieves del Río Asensio y Julio Antón Cacho, quienes compraron el emblemático establecimiento soriano y lo abrieron al público el 20 de septiembre de 1996. Antes habían llevado durante ocho años el Albero, muy cerca, en lo que fue su primer negocio como propietarios después de una juventud dedicada también a la hostelería, en el caso de Julio, y a la carnicería, en el de Nieves.

Dos nombres taurinos jalonan pues esta larga trayectoria de 38 años como hosteleros de dos personas que, reconocen, van a vivir unos momentos duros en sus primeros días a partir de ahora. Este domingo 22 de febrero han dejado de trabajar, pero la Tauro sigue abierta con una nueva dirección que va a seguir en la línea actual.

Cuando Julio y Nieves compraron la Tauro, el negocio tenía ese mismo nombre pero llevaba un tiempo cerrado. En ese lugar, anteriormente, había otro restaurante llamado Asador Beltrán. La Tauro, desde ese septiembre de 1996, no fue nunca un restaurante al uso en el sentido de que no tenía menú del día, pero pocos sitios en Soria han compatibilizado como ellos la relación calidad-precio a la hora de dar de comer.

Ello se consiguió, sobre todo, con una especialización muy concreta. “Vamos a comernos unos chuletones a la Tauro”, ha sido una frase repetida hasta la saciedad en estas tres décadas en la ciudad de Soria. Los chuletones han sido la gran estrella de la Tauro, junto a otros productos similares como cabrito o cochinilla, siempre rodeados de buenos acompañamientos. Todo ello, en el mismo espacio donde se encuentra la barra, lo que siempre ha formado parte del encanto de la Tauro, uno de los lugares de Soria donde siguen siendo habituales las partidas de cartas.

Muchos de los clientes que han estado este fin de semana en el bar para despedir a Nieves y Julio son los mismos que estuvieron hace 30 años en los comienzos de esta aventura, junto a las nuevas clientelas que se han ido incorporando en todo este tiempo. Como reconocen ambos, el 80 por ciento o más de las personas que acuden no son visitantes de una vez, sino gente que regresa día tras día, o semana tras semana, o cada vez que vienen a Soria para comerse ese chuletón o para tomarse algo y saludarles.

A ello ha ayudado también el amplio horario que ha manejado la Tauro, de 7.30 a 1.00 entre semana, y los fines de semana desde las 11.00 hasta la 1.30 o más. Han descansado cada segunda quincena de agosto, los domingos de verano y algunos días en Navidad.

En todo este tiempo se ha conseguido fraguar un ambiente familiar y de amigos que se ha notado hasta el último minuto, hasta la última bajada de la persiana, anoche, un momento lleno de emoción.

Ha sido un fin de semana de despedidas. Este domingo por la tarde, como agradecimiento hacia todo el mundo, Nieves y Julio han hecho una gran fiesta en la que han invitado a todos esos clientes, una fiesta en la que han notado con claridad el cariño que han conseguido ganarse. Ha habido mucho embutido, queso, jamón, pinchos, cerveza… Ha habido muchos abrazos, manteos, muchas risas y bastantes lágrimas y, sobre todo, muchas muestras de deseo de felicidad y descanso a partir de hoy lunes 23 de febrero, después de 10.748 días de pasión por su trabajo en la Tauro.