26-4-2019. La Canal y la ingeniería hidráulica de Valdeavellano de Tera

Después de la religión y de la ostentación civil de poder, calculo que el agua es el tercer motivo inspirador más importante de obras arquitectónicas o de ingeniería en todo el mundo, obras además de todos los tamaños.

Acueductos, cisternas, aljibes, acequias, depósitos, pozos de nieve, azudes, lavaderos, canales, puentes, fuentes, pasarelas, presas, centrales hidroeléctricas, termas, puertos, diques, esclusas, balnearios, naumaquias, piscinas, sistemas de regadío, baños, balsas... y seguro que se me olvidan algunos.

En Valdeavellano de Tera no tenemos de todo, pero sí algunos de esos elementos. Hay cuatro grandes fuentes (una por cada barrio), algunas pequeñas, depósitos, un pequeño acueducto del que ya hablé, acequias, puentes, balsas, cuatro lavaderos...

Y tenemos la Canal. La pongo así con mayúscula porque todo el mundo habla de ella como la Canal. Aunque está muy cerca del pueblo, no todos la conocen, y otros que sí la conocen seguramente lleven años sin acercarse a ella.

Yo era uno de estos últimos hasta esta Semana Santa, cuando nos acercamos a verla y a comprobar que fue construida en 1941. Traía el agua desde las balsas artificiales hasta el pueblo, salvando el río Guardatillo, que estos días baja muy bien de agua.

Hasta hace no tantos años, al final de esta construcción empezaba una acequia por donde continuaba su recorrido el agua, acequia que ahora está ocupada por vegetación. La Canal se mantiene bastante bien. Cuántas veces la hemos cruzado de críos...

Mañana, si me acuerdo o alguien me lo recuerda, dedicaré la entrada a un lugar inmenso de grande, muy poco conocido, y que supone uno de los mayores ejemplos de la capacidad del agua combinada con el hombre para transformar un paisaje.