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El 'Rincón de Bécquer' y otras rutas para contemplar la Sierra del Moncayo desde Beratón

Sendas, antiguos caminos de herradura y carreteros (antiguo camino de Aragón o antigua senda a la Virgen del Moncayo), cañadas y caminos reales, caminos forestales y otros que permiten conocer 'La cara oculta del Moncayo'
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El pueblo de Beratón, el más alto de la provincia de Soria, se encuentra ubicado en un enclave excepcional para acceder al Parque Natural del Moncayo por su parte suroeste. Su elevada altitud permite llegar a zonas poco accesibles desde otros puntos de partida lo que hace que sea un punta de partida para visitar una zona del parque Natural del Moncayo poco frecuentada que constituye lo que se ha dado en llamar 'La Cara Oculta del Moncayo'. Desde Beratón, bien señalizadas, parten varias rutas para disfrutar del Moncayo, con el gran balcón de 'El Mirador de Bécquer' como uno de las primeras paradas. GALERÍA DE FOTOS

'Moncayo traidor, que haces pobre a Castilla y rico a Aragón' se recita con frecuencia en estas tierras marcadas por  la influencia de la cumbre más elevada del Sistema Ibérico. Con apoyo del Ayuntamiento de Beratón, el marcado de las rutas, promovido y realizado por un grupo de voluntarios, ofrece la oportunidad de recorrer y disfrutar de estos mágicos paisajes a los amantes de la naturaleza, y dar así a conocer la parte más desconocida del Moncayo. 

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Las rutas, siguiendo los puntos amarillos, buscan acercar al medio natural y al conocimiento de la zona, utilizando sendas, antiguos caminos de herradura y carreteros (antiguo camino de Aragón o antigua senda a la Virgen del Moncayo), cañadas y caminos reales, caminos forestales y otros. Las rutas de senderismo lucen en un gran cartel en la parte de atrás de Beratón, camino al mirado de Bécquer, desde una exigente ruta circular de 12 horas a opciones de menos de una hora de duración. Así, se puede visitar el Castro de SSan Mayeo y el 'Agujero del Viento', enclavado en una roca (una hora), o un paseo a 45 minutos por las Eras altas y ekl Mirador de Aragón. Un poco más se tarda a la cornisa por el antiguo camino de Añón hasta el nacimiento del Isuela. A las rutas senderistas se añaden las opciones de bicicleta de montaña.

MIRADOR DE BÉCQUER

Cerca del pueblo de Beratón, frente al cementerio de la localidad, se encuentra este gran balcón enclavado en la sierra del Moncayo, mirando ya a la provincia de Aragón. La literatura, la mitología y la tradición oral de muchas generaciones han aderezado, en medio de este agreste e inquietante paisaje, un mundo medio real y medio fantástico difícil de separar, plagado de historias, relatos y leyendas. El poeta Marcial escribió acerca de un robledal o encinar venerado por los celtíberos, llamado bosque de Buradon, que ubicó en Beratón. Beratón volvió a aparecer en la literatura en el siglo X en el Romance de los Infantes de Lara, caballeros burgaleses que acabaron asesinados en el valle de Araviana, río que nace en Beratón. El Marqués de Santillana también aludía a Beratón en sus versos amorosos en las Serranillas del Moncayo.

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Pero fue el escritor Gustavo Adolfo Bécquer, en el siglo XIX; el que otorgó el protagonismo literario de primer orden a esta tierra, pues encontró en los paisajes y en la vida de esta zona el complemento perfecto a su espiritualidad  y a sus inquietudes literarias, que buscaban el misterio, la magia y el relato fantástico como una huida a tiempos pasados. Bécquer conoció el Moncayo allá por los años 1863-1864. Llegó por Tarazona y, desde allí, siguió el camino que llevaban unos carboneros de Purujosa hasta Veruela. Ahí fue, junto con su hermano que dibujó multitud de escenas costumbristas de Vera, Alcalá o Añón, donde imagino alguna de sus leyendas más nombradas. Una de ellas fue La Corza Blanca, escrita en 1963, que localiza todos sus hechos en Beratón, continuación natural del camino que llevaba a Borobia y Noviercas, lugar de residencia de su mujer, Casta Esteban.