Cultura

Una fíbula de plata tipo La Tène de doble resorte y doble pie vuelto

Seguimos recorriendo la sugerente colección de fíbulas del Museo Numantino con una pieza excepcional
Aunque las fíbulas son abundantes en el ámbito celtibérico, la presencia de ejemplares realizados en plata u oro resulta llamativamente escasa.
photo_camera Aunque las fíbulas son abundantes en el ámbito celtibérico, la presencia de ejemplares realizados en plata u oro resulta llamativamente escasa.

EL MUSEO NUMANTINO DE SORIA,
PIEZA A PIEZA 35
Por Jesús Lope

EL MUSEO NUMANTINO DE SORIA, PIEZA A PIEZA

Seguimos recorriendo la sugerente colección de fíbulas del Museo Numantino con una pieza excepcional, procedente del yacimiento del cerro de la Muela, en Garray, y fechada en el siglo II a. C.

La abundancia de plata en el sureste peninsular propició que, desde la Edad del Bronce, este metal se utilizara con profusión en la fabricación de recipientes de carácter ritual y de adornos personales. Íberos y pueblos célticos de la Meseta —muy especialmente en el territorio celtibérico— supieron apreciar su brillo y su valor simbólico.

Aunque las fíbulas son abundantes en el ámbito celtibérico, la presencia de ejemplares realizados en plata u oro resulta llamativamente escasa. Esta ausencia se ha relacionado (Delibes et alii, 1993) con los enormes botines de metales preciosos obtenidos por Roma a lo largo del siglo II a. C., un expolio continuado que habría dejado exhausto el territorio. Las fuentes antiguas llegan a afirmar que, tras la destrucción de Numancia en el 133 a. C., Escipión apenas pudo repartir siete denarios por soldado.

Entre los celtíberos, los adornos de plata formaron parte de los ajuares funerarios —tanto masculinos como femeninos— hasta finales del siglo IV o comienzos del III a. C. A partir de ese momento desaparecen de las sepulturas y pasan a hallarse en contextos domésticos o, con frecuencia, integrando depósitos votivos o tesoros ocultos, fruto de tiempos convulsos e inseguros.

Los adornos de plata celtibéricos reproducen fielmente los modelos de bronce contemporáneos. Es el caso de la fíbula que hoy nos ocupa: una pieza de gran belleza y magnífica conservación, de 4,9 centímetros de longitud, procedente de las excavaciones de Numancia. Presenta dos apéndices laterales, casi simétricos, que se repliegan hasta rozar el puente, decorado con acanaladuras lisas y rayadas. Su tipología responde a una fíbula lateniense característica del área noroccidental peninsular.

Ejemplares semejantes, elaborados en oro o plata, han aparecido en conocidos conjuntos de época vaccea y astur, datados entre los siglos II y I a. C., como los hallazgos de Palencia, Padilla de Duero (Valladolid) o Arrabalde (Zamora). Piezas que hablan de prestigio, de identidad y también de miedo: el temor a perder lo más valioso en tiempos inciertos.

Pieza a pieza, una historia que resurge.

Fuente: 

ARLEGUI SÁNCHEZ, MARIAN (coord.) Guía del Museo Numantino. Asociación de Amigos del Museo Numantino, Soria, 2014

Fotografías: Jesús Lope 

Presenta dos apéndices laterales, casi simétricos, que se repliegan hasta rozar el puente.
Presenta dos apéndices laterales, casi simétricos, que se repliegan hasta rozar el puente.
Es una pieza de gran belleza y magnífica conservación, de 4,9 centímetros de longitud, decorada con acanaladuras lisas y rayadas.
Es una pieza de gran belleza y magnífica conservación, de 4,9 centímetros de longitud, decorada con acanaladuras lisas y rayadas.
Fíbula de plata del tipo La Tène, muy semejante a la del Numantino, procedente del tesorillo Palencia I, aparecido en 1911 en las obras de construcción de un puente sobre el río Carrión, hoy en el MAN. Fotografía de A. Martínez, CERES.
Fíbula de plata del tipo La Tène, muy semejante a la del Numantino, procedente del tesorillo Palencia I, aparecido en 1911 en las obras de construcción de un puente sobre el río Carrión, hoy en el MAN. Fotografía de A. Martínez, CERES.

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