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El corazón rojillo, latiendo más que nunca y más roto que nunca

Entre la batalla de Cáceres y la perdida esta tarde en Yecla, las dos opciones desperdiciadas por el Numancia para ascender, se ha creado una gran corriente rojilla y una comunión entre grada y jugadores que hacía tiempo que no se veía
Yeclano vs Numancia Final-2
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Antes del batacazo de Cáceres hubo alguno más. El que más dolió fue el de Sanse, donde el Numancia pudo ponerse líder y lo que hizo fue recibir siete goles. En Cáceres pasó algo parecido, en ese caso fueron cinco los goles, la manita que se dice, la que mostraba un paisano de forma continua mientras se paseaba por la grada. A pesar del golpe, hay análisis diferentes. En Sanse había tiempo, y en Cáceres también. Hoy...era otro cantar.

Porque entre el batacazo de Cáceres y el nuevo batacazo de esta tarde en Yecla, además de tener en común el resultado y las casi seis horas de viaje, en este mes que ha transcurrido entre medias se ha conseguido crear una corriente numantina que hacía tiempo que no se vivía. Lo ha conseguido un play off de ascenso y unas ganas locas de sorianos y numantinos de ver a su equipo ascender. Dos partidos consecutivos en Los Pajaritos con más de 7.000 espectadores en las gradas. Desplazamientos masivos atravesando provincias. Recibimiento al autobús con cánticos y humo de colores. La alegría y el "sí se puede" tras eliminar al Utebo. Esa ya famosa canción aplauso cada vez que acababa un partido y quedaba uno menos para conseguir el objetivo. Ese que empezaba con el “Numancia de mi alma” y acababa con un abrazo entre los jugadores y una comunión con la grada que ha crecido a medida que más dolían los resultados.

Porque la afición ha estado en  las buenas, y se ha crecido mucho en las malas. Una corriente que esta tarde casi llena la plaza Mayor y no era un miércoles el pregón. Que hacía que aficionados tuvieran que viajar por sorteo a Yecla, buscando la ruta más cómoda en el google maps para pasar seis horas de viaje y cruzar ocho provincias. Porque había más numantinos queriendo apoyar al equipo que entradas disponibles. Porque, inexplicablemente, para el partido de hoy había mucho más sentimiento que hace un mes en Cáceres. Un sentimiento que no entiende de edad, por eso el himno que cada vez sonaba en cada partido y que hoy ha vuelto a ocurrir, “volveremos a Primera, volveremos otra vez”, fue ayer coreado por los prebenjamines del Numancia en su torneo en Aranda de Duero y por los benjamines en Ólvega. Unos niños contagiados de la corriente numantina que han acudido con sus camisetas y pancartas a Los Pajaritos para pedir fotos y autógrafos a los jugadores.  Un himno de una complicada temporada que ha conseguido que brotara un sentimiento numantino en un corazón rojillo que una vez más ha quedado hecho añicos. Porque esta vez a la afición le ha tocado volver a hacer eso de “si algún día tu caes, yo te levantaré”. Pero ya no hay más oportunidades de levantarse, al menos esta temporada. La afición seguirá siendo de primera aunque ahora ya sí, con un viaje de seis horas de vuelta para asimilar que lo seguirá siendo en Segunda RFEF.

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