Provincia

Barahona, foco de brujería

El monolito de piedra conocido como ‘El Mojón de las Brujas’ es el lugar en donde las brujas se reunían y se confesaban
Monolito de las Brujas de Barahona
photo_camera Monolito de las Brujas de Barahona
Durante mucho tiempo, Barahona ha sido considerada foco de brujería. Según varios escritos y fuentes bibliográficas relacionan a la localidad con la tradición brujesca, como recoge el Tribunal de la Inquisición en 1527-1530 que describe la zona de brujería y aquelarres.
‘El Confesionario de las Brujas’ de Barahona
‘El Confesionario de las Brujas’ de Barahona

En los años posteriores, en la literatura de la época, se encuentran menciones a estas brujas en un pronóstico de Torres Villarroel, "Las brujas del campo de Barahona" (1795); en la prensa de ambas centurias, en las "Cartas marruecas" de José Cadalso (1789), en las anotaciones de Fernández de Moratín a la relación del "Auto de Fe de Logroño de 1610" (1811) y en un relato anónimo "Las brujas de Barahona y la castellana de Arbaizal" (1841), que destaca especialmente por su extensión y la atención que dedica a estas mágicas. Ya en el siglo XVII Diego Torres de Villarroel situaba en este paraje un relato fantástico que luego serviría de inspiración a Goya para la ejecución de su cuadro de su famoso cuadro "El Aquelarre".

El monolito de piedra, “ El Mojón de las Brujas”, es una una roca atravesada por un agujero y en cuya parte superior hay una cruz grabada que se encuentra a las afueras del pueblo. Dice la leyenda que las brujas introducían la cabeza en el agujero para confesarse.

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