Provincia

El arraigo a la tierra en forma de familia, ganadería y gastronomía en Caracena

Rodrigo, junto a la experiencia de su madre, le ha dado un toque personal y profesional al restaurante que sus padres abrieron en 1992, mientras que Antonio cuida el rebaño de ovejas de su padre
Santiago y Rodrigo junto a su rebaño en Caracena
photo_camera Santiago y Rodrigo junto a su rebaño en Caracena

Después de pasar una soleada mañana vigilando el rebaño familiar de 1.100 ovejas a espaldas del Castillo de Caracena, Rodrigo Pacheco se ha metido a la cocina del restaurante 'Nuestra Tierra', en el corazón de las empedradas calles de la localidad. Allí, entre otros platos, ha preparado unas manitas rellenas de foie y berenjenas sobre soubise, un chipirón, consomé de calabaza y champiñón, alcachofas con jamón de pato y huevo frito, y ha servido unos tres chocolates con mora y leche merengada mientras prepara otra de sus exquisiteces, la cuajada de oveja, helado de miel y nueces.

Ganado en Caracena
Ganado en Caracena

Mientras tanto, su padre Santiago se ha quedado vigilando el rebaño, arropado por cuatro perros pastores más juguetones y otros tantos mastines más serios que no les quitan ojo en todo momento. Es una tarea que de normal le toca a su hermano pequeño, Antonio, pero que estos días tiene que quedarse en reposo después de una operación.

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Santiago con su rebaño

El nombre de este restaurante, en el suroeste soriano, una de las zonas más despobladas de la provincia e incluso de Europa, 'Nuestra tierra', lleva el lema de esta historia familiar. Porque es la tierra y el arraigo a Caracena lo que les hace cada día compaginar estos dos negocios donde la tierra es el nexo de todo. Rodrigo estudió cocina y ha convertido, junto a la experiencia de su madre, el bar que sus padres abrieron en 1992 en Caracena en un restaurante con una carta de alta cocina.

Antonio se encarga de seguir con las ovejas que tenía su padre. Diego, el tercero de los hermanos, el mayor, trabaja en un museo en Madrid. Los tres eran los únicos niños del pueblo y entre semana iban al colegio de San Esteban de Gormaz, durmiendo en la Escuela Hogar.

Esta familia de cuatro personas es la única que en numerosos días del año pernocta en la bonita localidad de Caracena, donde hay 15 censados a 1 de enero de 2023. Tanto los padres como los hijos han salido del pueblo y han vuelto. "Hay que salir para ver lo que hay, y todo el que quiera que vuelva, hay gente que nunca ha vivido en un pueblo y no sabe lo que es, es más difícil contrastar, adaptarte y elegir", reconoce Rodrigo.

UNA CARTA PERSONAL Y DE LA TIERRA

En su caso, tuvo que salir para crecer como cocinero, aunque de lo que más presume es de estudiar cocina en La Merced, en Soria capital, en el año 2014, con clases "casi personalizadas" con doce alumnos y profesores muy preparados e involucrados. Tras pasar por Madrid, donde hizo prácticas y trabajó en hoteles, y en Barcelona, cogió las maletas y se volvió al pueblo en el año 2018 para dar un toque "más profesional" al local que sus padres abrieron hace 32 años.

Además de un toque profesional, este chef soriano le ha dado su toque "personal" con una carta a la altura de  los mejores restaurantes de la provincia. Garbanzos con boletus; focaccia de morcilla, piquillo y manzana; guanciale, viera y yema de huevo; papardelle, rebozuelos y mollejas de pato, bacalao con níscalos; ravioli de lechal, su guiso y boletus, costilla con cremoso de coliflor tostada o paletilla de cordero redondean una carta en la que hay otros "básicos" como cecina, queso, Torrezno de Soria o croquetas.

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Rodrigo en el restaurante que regenta junto a su madre

Todo platos que salen "cuando vas combinando y cogiendo ideas", de sus manos y su imaginación, que va cambiando cuando empieza la temporada de verano o a de otoño, adaptando alguna de las propuestas a productos de temporada o a épocas de caza o micología. 

Entre sus clientes la mayor parte son turistas o senderistas que se acercan a Caracena a conocer el atractivo patrimonial y cultural del pueblo, o su entorno natural en forma de cañón, aunque también hay gente de paso y trabajadores. Salvo los miércoles, que toca descansar, el restaurante abre a diario de 12.00 a 18.00 horas aproximadamente, y también alguna noche bajo demanda. Un servicio que en verano se amplía a una espectacular terraza con vistas al cañón de Caracena y a los buitres y otros pájaros que lo sobrevuelan. En cualquier caso, es recomendable acudir con reserva y solicitando previamente los platos a través del WhatsApp por donde Rodrigo o su madre María Ángeles envían la carta: 692311393. VER WEB DEL RESTAURANTE

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Caracena

Lo de volverse al pueblo lo lleva en las venas. Sus padres, tras conocerse en Madrid, también lo hicieron. Su madre es de Sevilla. Su padre es de Tajueco y tras ir a Madrid a trabajar, se dio cuenta que  no tenía arraigo, por lo que volvió. Le gustó Caracena y allí trasladó las ovejas que tenía en Tajueco. Ambos, tanto su padre Santiago como su padre María Ángeles, apostaron por el pueblo y la calidad de vida. "Si nunca has vivido en un pueblo es difícil aclimatarte, pero tienes Soria o Madrid cerca", reflexiona Rodrigo, orgulloso de haberse cogido en su día "las maletas" para darle ese toque profesional y donde ofrecer sus creaciones gastronómicas al bar que con tanto esfuerzo abrieron sus padre, convirtiéndolo en el único establecimiento del pueblo.

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