Los mozos de Villar del Ala cantan a la plaza que sonríe

Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (1)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (2)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (3)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (4)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (5)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (6)
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Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (8)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (9)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (10)
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Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (14)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (15)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (16)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (17)
Cantares de los mozos de Villar del Ala por San Roque (18)

El ingenio, el corazón, el trabajo y el respeto a la tradición hicieron posible que ayer a medianoche se escucharan de nuevo los Cantares de Villar del Ala, uno de los últimos vestigios de esta tradición en la provincia de Soria, y que en esta localidad de El Valle no se han perdido. Desde que cumplen 18 años, y hasta que se casan o se cansan, los mozos varones se reúnen en los días previos a San Roque para elaborar una serie de cánticos que luego interpretarán justo a medianoche en la puerta de la escuela, para que los escuchen todos los vecinos del pueblo, del Valle y cualquiera que lo desee.

El nuevo bar en la plaza, el fallecimiento del cura o del que fue muchos años alcalde, un deseo de buen viaje a todos los fallecidos, la 'petición' de un radar, el cierre de la panadería de la comarca, la despoblación, Puigdemont, los Juegos Olímpicos, la Eurocopa, alguna broma picante, algún recuerdo a mozos que no pudieron acudir, el paso de la edad niña a la edad adolescente...

Todo ello y más tuvo cabida en un 'concierto' de 20 minutos amenizado con guitarra y botella de anís. A medianoche sale el grupo de la Fragua y poco después empiezan estas estrofas de siete versos y estructura A-B-A-B-C-D-D-B. En la mayoría de los casos, B y D riman, lo que le da un ritmo muy particular a estos Cantares de Villar del Ala.

Cuando terminan, todos los presentes entran en la escuela para beber el vino bendecido por San Roque, vertido en dos tazas de plata a las que hay que dar un beso en el 'culo' tras cada trago.