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16-12-2019. Una mañana repartiendo el pan por las Tierras Altas de Soria

Hoy, como cada lunes y cada viernes, ha sido un día especial en muchos pueblos de las Tierras Altas de Soria: ha pasado el panadero.

En toda esta comarca, una de las más bonitas y especiales de la provincia, no trabaja en la actualidad ninguna panadería. Por ello, desde hace unos años, es la Panadería Sanz de Almarza la encargada de hacer este reparto.

El recorrido más largo lo realiza dos días a la semana, el primero y el último de los laborables. El resto de días va a los pueblos con mayor población, y en verano, especialmente en agosto, todo cambia: las rutas se amplían y se mezclan entre sí para que ningún vecino se quede sin su barra o su hogaza de pan.

Carlos Sanz es propietario de esta panadería desde 2007, cuando dejó su trabajo como asalariado para hacerse cargo del negocio familiar. 

En estos días de invierno ‘no madruga’. Se levanta antes de las cinco de la mañana para estar en la panadería alrededor de las cinco y media y empezar pronto con las hornadas. 

El trabajo del verano es muy diferente. En julio hay que levantarse un poco antes y en agosto el despertador suena antes de la medianoche. Además del pan, hay que elaborar la numerosa repostería que los clientes de Almarza y de la zona acuden a comprar a la tienda.

Hace también algunos años, Almarza perdió la única tienda que tenía. Por ello, poco después, Carlos y su mujer Ana ampliaron el negocio para vender no solo pan, sino también numerosos productos habituales en cualquier supermercado.

De hecho, en sus viajes por las Tierras Altas de Soria, Carlos o la persona que reparte ese día, también llevan leche, huevos, tomate frito, caldo… En casi todos los pueblos, los vecinos que acuden a la llamada del claxon compran alguno de esos productos de los que ya no tienen en la despensa.

En estos días de diciembre, además, a Carlos le piden dos cosas: lotería y los calendarios. Ya ha vendido la mayoría de los décimos de la lotería del Piqueras que siempre reparte por todos estos pueblos, pero esta mañana todavía ha habido algún rezagado con suerte que ha podido comprar. Ojalá el domingo tengan suerte.

Y los calendarios son un detalle que tiene la Panadería Sanz con sus clientes año tras año. Todavía están en imprenta, pero es fácil que en uno de los viajes más próximos ya estén también dentro de la furgoneta.

Además, como en las grandes cadenas multinacionales, por cada diez euros de compra, cada vecino entra en el sorteo de una gran cesta de Navidad. Carlos o Christian (quien estos días se encuentra de vacaciones) apuntan el número de teléfono de la persona a la que entregan los vales, para informarles en el caso de que hayan sido los agraciados.

Después de tanto tiempo viajando por Tierras Altas, Carlos conoce ahora en invierno la gran mayoría de los nombres de las personas que salen a su encuentro, así como algunas de las historias particulares más generales de muchos de ellos.

En cada pueblo, según tamaño, cambia la manera de entregar el pan. En Garray, Buitrago, San Pedro Manrique, Yanguas… lo deja en los bares o en las tiendas para que la gente vaya después a comprarlo.

En otros, ausentes los vecinos a la hora del reparto, se dejan las barras de pan en lugares convenidos previamente.

Y en otros muchos, la llegada del panadero viene acompañada con ese pitido intenso que cualquier persona que haya vivido algún tiempo en un pueblo conoce de sobra: «¡El panadero! ¡El pescadero! ¡El carnicero!…».

Los vecinos acuden poco a poco y, según lo que adquieran, en ocasiones es necesario acercarles la compra a casa. En días como hoy, más bien frescos, el intercambio dinero-mercancía se hace en algunos casos sin necesidad de que los clientes abandonen sus domicilios, a través de las ventanas o en la misma puerta.

El recorrido que hemos realizado hoy lunes ha sido el siguiente, con salida en Almarza alrededor de las 8.30 y llegada al mismo punto a las 14.00:

-Gasolinera de El Valle
-Garray
-Buitrago
-Oncala (bar)
-San Andrés de San Pedro
-El Collado
-San Pedro Manrique
-Palacio de San Pedro
-Huérteles
-Las Villasecas
-Yanguas
-Villar del Río
-Bretún
-Santa Cruz de Yanguas
-Villartoso
-Verguizas
-Vizmanos
-Valloria
-Las Aldehuelas (en los dos núcleos)
-Los Campos
-Oncala (vecinos)
-Ventosa de la Sierra
-Torrearévalo
-Arévalo de la Sierra
-Gallinero

En algunos de estos pueblos, el panadero directamente hace el recorrido completo por las cuatro o cinco casas que sabe que cada día le van a comprar algo en estos tiempos de invierno.

Hoy lunes 16 de diciembre ha sido un día normal, sin percances. Pero el hielo o la nieve no le permiten decir eso mismo todas las mañanas, como aquella en la que su furgoneta no pudo abandonar la general que va a Arnedo y tuvo que caminar casi un kilómetro hasta Huérteles, con un palmo de nieve y acarreando todas las barras de pan que presumiblemente iba a vender.

Ya no nevará como antes… pero a los vecinos de las Tierras Altas de Soria les gusta tener en los días que corresponde sus barras y hogazas de pan recién hechas, las que durarán hasta la siguiente visita del panadero, igual que les gusta mantener la vida de todos los días en sus pueblos, a la espera de que se lleguen el verano u otros tiempos en los que en lugar de dos o tres barras se vendan treinta o cuarenta.

2 comentarios sobre “16-12-2019. Una mañana repartiendo el pan por las Tierras Altas de Soria”

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