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Cap. 247. 28/31-7-2020. Picos de Europa: las canales de Camburero y Jidiellu

Martes 28 de julio

Hoy martes, una vez más, hemos emprendido viaje hacia Asturias, probablemente la comunidad autónoma con mayor presencia en este blog y, desde luego y sin necesidad de comprobaciones, la provincia más frecuentada.

Los objetivos de esta expedición de cuatro días no han sido muy diferentes a los de expediciones anteriores a esta tierra: Puertas y Picos.

Puertas es el pueblo del municipio de Cabrales al que llevamos viniendo de manera ininterrumpida desde 2011. Picos son los Picos de Europa, esas grandes montañas sin rival en lo que a cierto tipo de belleza y salvajismo se refiere.

Esta mañana han salido Luis Ángel y Félix. Esta tarde lo hemos hecho Ana, Marta, Roberto y Sergio. A las 21.30 estábamos disfrutando de la primera de las tres grandes cenas en el bar de Puertas y antes de medianoche ya dormíamos.

Miércoles 29 de julio

Nuestra cita en el comedor de la casa rural era a las 7.30. Tras el desayuno, nos hemos dirigido hacia uno de los lugares más conocidos de Picos, Collado Pandébano, tras atravesar Carreña, Poo, Arenas, Poncebos y Tielve y quedarnos a algunos centenares de metros de Sotres.

En Collado Pandébano nos hemos dividido en dos grupos de cinco personas y una. Yo he preferido subir por la ruta habitual hasta el refugio de Urriellu, la que cada año hacen miles de personas. Son algo menos de dos horas. Me pasé buena parte de la subida hablando con un chaval de Barcelona de 21 años quien, junto a otros tres amigos a los que conocimos después, tienen idea de permanecer un mes en Picos escalando, recorriendo, y durmiendo en tienda de campaña o al raso.

El grupo de cinco personas eligió una ruta que requiere mayor exigencia y que ya no recibe por tanto esa gran avalancha de visitas. De Collado Pandébano bajaron a Bulnes y desde allí subieron por la canal de Camburero hasta ese refugio del Urriellu donde yo les esperaba.

La primera contemplación del Urriellu o Naranjo de Bulnes siempre es algo impresionante para cualquier persona, y aún más por tanto para cualquier amante de las montañas.

Aparte de por el imponente desnivel de esta canal, al grupo le tocó sufrir por el poderoso sol que les acompañó en todo el tramo final de la subida.

En la zona del refugio, al que no se puede entrar y cuyo aforo se ha reducido a una tercera parte por el virus, permanecimos bien de rato comiendo y descansando.

La bajada fue ya comunal, por la ruta más sencilla, para recuperar los coches y dirigirnos con ellos hacia Arenas después de parar a meter las piernas en el agua de uno de los arroyos que nos cruzamos.

En Arenas nos encontramos con dos sorianos más, Cristina y Mariano, que se incorporaban a la expedición para unirse a la ruta del día siguiente. En Arenas, helado para recuperar algo de fuerzas antes de regresar a Puertas donde las recuperamos ya del todo. Pronto de nuevo a descansar.

Jueves 30 de julio

Para este día daban temperaturas exageradas en este zona de Asturias, por encima de los 35 grados holgadamente. Por ello preferimos madrugar un poco más e intentar ponernos en marcha cuanto antes dentro de un orden. La caminata era similar a la de ayer en distancia y desnivel, y la íbamos a hacer los ocho juntos.

Después de desayunar salimos de nuevo hacia la zona del día anterior, en tres coches. Uno lo dejamos en Sotres y con los otros dos nos dirigimos hacia las Vegas de Sotres. Esta logística no es estrictamente necesaria, pero con el calor que se esperaba a nuestra llegada la agradeceríamos.

No aparcamos en las Vegas de Sotres sino un poco antes. De este modo empezábamos a andar en el comienzo mismo del principal objetivo del día: los casi 1.300 metros de desnivel positivo de la Canal de Jidiellu.

Sin tiempo para calentar por tanto, iniciamos nuestra marcha despacio hacia arriba, dejando poco a poco muy abajo nuestros coches, y acercándonos también poco a poco al todavía muy lejano Collado de Valdominguero.

La Canal de Jidiellu no tiene mucha pérdida, como la mayoría de las canales. El tramo inicial transcurre siempre por la derecha de la subida, si bien llega un momento en el que los hitos indican la necesidad de cruzar para afrontar el tramo final por la izquierda.

Muy cerca del final hay una trepada no muy complicada pero en la que, por si acaso, hay colocada una cuerda.

Desde allí hay otra pequeña trepada y un paso estrecho. En pocos minutos se llega al herbáceo Collado de Valdominguero.

En las dos horas y cuarto de subida solo nos hemos encontrado a cuatro personas, cuatro jóvenes de Alicante que estaban afrontando el cada vez más famoso Anillo de Picos. En el Collado sí vemos otras tres o cuatro personas intentando la subida a Valdominguero, una de las muchas cimas de prestancia de los Picos de Europa.

Todo este tramo que hemos hecho coincide con el recorrido de la Travesera, lo mismo que la bajada entre rocas y rocas hasta el Casetón de Ándara, ya en Cantabria y el único refugio del Macizo Oriental de los Picos. Por suerte, toda la subida de la Canal de Jidiellu fue con sombra, pero a partir de Valdominguero empezó a apretar el sol.

En el Casetón de Ándara, igual que el día anterior bajo el Urriellu, nos tomamos nuestros bocadillos, frutas, bebidas…

Todavía nos quedaba el tramo final, que empieza por la pista que termina en el Jitu de Escarandi. Esta pista es apta para vehículos, lo que facilita el transporte de personas y materiales hasta el refugio. En Urriellu, la intendencia sube en burro o mula.

La pista hay que abandonarla a los dos kilómetros, para girar a la izquierda hacia la Fuente de los Soles. Esa parte inicial es de subida. Desde el momento en el que se corona la cresta ya se ve abajo, precioso, Sotres.

Hacia allá vamos. La senda está bien marcada, sobre todo porque no hay cruces o bifurcaciones que induzcan a la duda. Esta parte final la hacemos en algo más de una hora. Llegamos a Sotres con calor fuerte de verdad.

Reponemos calorías de nuevo mientras el coche que había sido aparcado en Sotres sale con los otros dos conductores hacia las Vegas. Alguno opta por hacer la ruta circular completa a pie, corriendo.

En Sotres nos despedimos de Cristina y Mariano y salimos hacia Arenas. En el camino nos jarrea y agradecemos que ello no haya sucedido algunas horas antes, lo que habría resultado peligroso y muy incómodo.

En Arenas hacemos la tradicional parada para hacer algunas compras gastronómicas y degustar un poco de sidra.

Llegamos bien de día a Puertas para ducharnos, tomar algo y cenar de nuevo en el bar: callos, sardinas, jabalí, bonito en tomate, tortillas, fresas de El Zánganu, flan, arroz con leche… han sido nuestros nutrientes estos días en casa. No hay tiempo para mucho más que para decirnos hasta mañana.

Viernes 31 de julio

Último día y, como en las excursiones organizadas, toca tiempo libre por la mañana. Unos lo aprovechan para correr unos kilómetros por los montes cercanos a Puertas, y el resto preferimos levantarnos un poco más tarde y dar un paseo por el pueblo hasta su parte más alta. El pueblo es mucho más extenso y bonito de lo que parece desde su plaza principal.

Hace tan buena mañana que prolongamos la despedida en la calle. Nos llevamos a casa algunos botes de mermelada de las fresas que nos sirvieron de postre los días anteriores y nos emplazamos para que nuestra próxima visita sea lo más cercana en el tiempo posible.

De regreso a casa, y como somos animales de costumbres, dos paradas en lugares conocidos. Primero, una vez más en Arenas. Segundo, en la playa de Berellín en Prellezo, ya en Cantabria, que estaba con la marea altísima, como nunca la habíamos visto en nuestras paradas anteriores.

La comida ha sido allí en Prellezo, igual que la despedida entre los integrantes de los dos coches. Pronto nos veremos por Soria o por alguna otra expedición montañera.

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