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Cap. 259. 9/13-6-2021. Días de familia en Denia, uno de los grandes focos del turismo en España

Desde el pasado mes de septiembre, las pocas veces que se había actualizado la sección de ‘El Libro’ de este blog de viajes fue por motivos de trabajo (Valencia, Polonia, Madrid, siempre con el atletismo de por medio). Desde octubre hasta mayo, de hecho, no había muchas más posibilidades de viajar por España debido al estado de pandemia global y al estado de alarma.

Desde el final de ese estado de alarma, ha pasado otro mes hasta que he salido de Soria, pero espero empezar a coger velocidad a partir de ahora, tanto por España como por el mundo.

El destino elegido para recuperar de nuevo ese ritmo viajero ha sido la localidad alicantina de Denia. He leído en algún sitio que es el municipio de España menor de 50.000 habitantes que más turistas recibe al cabo del año. En años no pandémicos, y según fuentes, se estima que la población de Denia puede ser en temporada alta de hasta 200.000 o 300.000 personas… al mismo tiempo. Es decir, que este municipio de 40.000 habitantes recibe cada año muchos más miles de personas.

De hecho, de todas las personas a las que les comenté este destino viajero que he compartido con mi familia, muchas me dijeron que ya habían estado alguna vez y algunas incluso repiten todos los años porque tienen o han tenido algún apartamento.

Surge entonces la pregunta obligada: ¿Por qué es Denia el municipio de menos de 50.000 habitantes de España que más visitantes recibe cada verano? Y la respuesta es sencilla: por la playa, por el mar Mediterráneo, por la gastronomía, por la temperatura, por los servicios…

Ya, pero… ¿todo ello no lo comparten decenas y decenas de poblaciones españolas entre las provincias de Cádiz y Gerona? Sí, es cierto, así que habrá que comentar algo más de lo que he visto en estos cuatro días.

Denia tiene un casco urbano donde entiendo que, de continuo, residen la mayoría de esos 40.000 habitantes. Es un casco con una gran historia, en el que todavía se conservan restos de la ciudad romana en unas ruinas consolidadas y visitables. Mucho más visible que esas ruinas es su gran castillo medieval, en la parte alta, rodeado igualmente de algunas murallas mejor conservadas que el castillo en sí.

Dentro de ese casco urbano, hay dos pequeños barrios muy interesantes: Les Roques y Baix la Mar. El primero está conformado por calles, estrechísimas algunas, que aprovechan como pueden el relieve de la localidad. Las calles más anchas son transitables en coche, aunque en alguna curva los vehículos más grandes pueden encontrar problemas.

El barrio de Baix la Mar no está lejos y, como es fácil de imaginar, está más cerca del Mediterráneo. Si te tapan los ojos y te sueltan allí, imaginarás estar en algún pequeño pueblito pescador de la zona y no en uno de los grandes templos patrios del turismo. No es grande, sí es muy bonito.

El puerto deportivo, el puerto pesquero (la subasta en la lonja empieza a las 17.00 de lunes a viernes, la venta empieza a las 17.30 y termina según la época del año entre las 20.00 y las 21.30) y, sobre todo, las calles comerciales alrededor de Marqués del Campo son los otros atractivos de este casco urbano, con decenas de locales para comprar cualquier cosa, para comer y para beber, y con algunos museos como los del Juguete (Denia tuvo una importantísima industria juguetera, ya extinta), el del Mar o el Arqueológico.

En estos días de junio ya se empezaba a notar ambiente, pero es de esperar y de desea que haya mucho más en las próximas semanas.

Fuera de ese casco, el mar en Denia ofrece dos caras totalmente diferentes al norte y al sur. Al sur, yendo hacia Jávea, hay un paisaje de pequeñas y rotas calas, con suelos pedregosos y algunos altos acantilados que terminan en el cabo de San Antonio ya en Jávea. Es la zona de Les Rotes. 

Al norte está la zona de Les Marines. Es el paisaje más típicamente turístico del Levante español: una serie de playas continuadas que conforman una línea larguísima de varios kilómetros de fina arena blanca. Justo al lado de esa playa, sin necesidad de paseo marítimo intermedio, hay cientos de apartamentos, hostales y, por supuesto, chiringuitos, restaurantes, tiendas…

Nosotros nos hemos alojado aquí, en Les Marines, y tampoco nos hemos movido mucho salvo tres o cuatro acercamientos al casco urbano para comer, cenar o comprar gamba roja de Denia bien de mañana en el Mercado Municipal. Nuestra única salida del municipio fue el jueves para comer en Jávea, en el restaurante Contrastes, en la playa del Arenal.

El resto del tiempo lo hemos dedicado a apartamento, playa, piscina y chiringuito-restaurante (ya hay cierta amistad con los dueños), situado todo ello en un abanico de aproximadamente cien metros. Los cuatro días nos ha hecho un calor más que soportable y un gran sol, que es lo que buscan el 99,9% de esos miles y miles de personas que cada año acuden a Denia.

Un repaso a lo que suponen los 66 kilómetros cuadrados del municipio de Denia quedaría incompleto sin dos menciones a dos pequeños mundos de gran importancia también turística: la comida y la montaña.

Denia es, junto a Burgos, una de las dos ciudades españolas consideradas Ciudades Creativas de la Gastronomía por la Unesco. En el mundo hay 36. Entre los más de 300 restaurantes de Denia, destaca sobre todos ellos el Tres Estrellas Michelin Quique Dacosta, uno de los cocineros más creativos del mundo, en actual expansión ahora también en Madrid. Pasamos varias veces por su restaurante, porque se encuentra entre Les Marines y el casco urbano.

La segunda referencia, la de la montaña, puede resultar sorprendente, pero la provincia alicantina es tan quebrada que solo pierde ese carácter tan montañoso cuando se topa con el mar. Cerrando Denia por el Este se encuentra el Parque Natural del Macizo del Montgó, que explica los cientos de curvas que hay en el camino más corto entre Denia y Jávea, como pudimos comprobar.

El Montgó se encuentra a tres kilómetros de la línea de costa y se levanta 754 metros sobre ella. Un mero vistazo desde la playa ayuda a comprender rápidamente que es una gran montaña, en la que hay varias rutas posibles de distintos grados de duración y dificultad. Un folleto accesible en la oficina de turismo explica varias de estas posibilidades. Queríamos habernos acercado un día, pero lo fuimos dejando, lo fuimos dejando…

… y se nos escaparon, tanto el Montgó como el Quique Dacosta, y como Les Rotes, como tantas cosas que se escapan cuando se visita cualquier lugar. Esta visita a Denia ha reavivado esa idea antigua de un amigo mío de recorrer la España peninsular completa por su costa, desde Portbou hasta Ayamonte, desde A Guarda hasta Hondarribia.

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