Nacimiento del río Mundo
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Cap. 245. 19-7-2020. Ciudad Real-Albacete: Almenara, río Mundo…

… Villanueva de los Infantes, Manzanares y Campo de Criptana

Segunda de las tres jornadas por tierras de Ciudad Real y Albacete, y segunda en la que tocamos las dos provincias. Después de dormir en Ruidera, pronto salimos este domingo hacia tierras de Albacete para subir a su pico más prominente, el Almenara. La crónica de todo ello se puede leer en el blog de las cimas, al que le queda poco vida.

Cima del Almenara

Del Almenara bajamos a recuperar fuerzas a Riópar y desde allí, como cualquiera puede imaginar, al nacimiento del río Mundo. Sí, son las cosas típicas que hay que ver, pero una vez vistas, se entiende por qué.

Y eso que ahora no tiene mucha agua. Aun así, nos comentan los guías del parque que el nacimiento no se queda nunca seco. Lo bonito, de todos modos, sería verlo en primavera, cuando esas cascadas ahora más bien finas se convierten en un espectáculo llamado El Reventón: 180.000 (ciento ochenta mil) litros de agua por segundo. 

Por cuestión de horarios, comimos en Riópar y desde allí, nos separaban un par de horas hasta Manzanares, donde Félix cogía el tren a Madrid.

En el camino visitamos uno de los pueblos más bonitos de Castilla-la Mancha… y de España. De hecho, pertenece a esa Asociación de Los Pueblos más Bonitos de España: Villanueva de los Infantes, otra localidad marcada por Cervantes y su creación universal, que comparten protagonismo con Quevedo, fallecido aquí. Toda esa historia literaria se corresponde con lo que puede verse en el pueblo, tanto en su plaza Mayor como en algunas de las pocas calles que el tiempo y el chaparrón nos permitieron visitar.

De Villanueva, con tiempo, fuimos a Manzanares, donde lo único que hicimos fue pasear por su Parque del Polígono Julián Gómez-Cambronero, con su gran lago, sus numerosos patos y su curioso Paseo del Sistema Solar.

Desde allí se tarda cinco minutos a la estación de tren, donde despedimos a Félix.

Nuestra última parada fue Campo de Criptana, otra localidad en la que éramos nuevos y que nos encantó. Los diez molinos que se conservan de los más de 30 que había originalmente son los más antiguos de La Mancha, del siglo XVI, entre los que conservan su maquinaria original.

Eso lo veremos mañana lunes. El domingo lo despedimos en una de las terrazas que hay junto a estos molinos de viento que Don Quijote confundió con gigantes en el pasaje más famoso del libro que escribió Cervantes. De camino al hotel, cena en la plaza Mayor, animada pero no tanto como la zona de los molinos.

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