Cap. 143. 7-8-2017. Londres. Mundial de Atletismo (y 4)

Con los leones de Trafalgar y un paseo por los parques y jardines del centro

Vuelo mañana martes, pero lo hago tan pronto que doy hoy por terminadas mis aventuras londinenses en este tan fresco y agradable inicio del mes de agosto. Un día más, el desarrollo de la jornada ha sido casi idéntico al de los planes: tranquilidad y paseo matutinos, atletismo vespertino. Hoy, como novedad, ha habido un encuentro soriano.

Por tercer día consecutivo, me he despertado pronto sin necesidad de contar con la ayuda del despertador. Todos mis compañeros de habitación seguían durmiendo, así que he tratado de ser lo más sigiloso posible a la hora de calzarme las zapatillas para darme, también, mi tercera y última vuelta por el Parque de Greenwich.

He vuelto y me he duchado justo para que me diera tiempo a hacer el check-out a la hora que pone las normas del hostal donde me alojo: las 10.00.

Tras la despedida, he viajado en Metro con mi Oyster Card, de la que ya somos íntimos, hasta Waterloo, al centro de la ciudad. He preferido desayunar allí tranquilamente mientras hacía unas lecturas. Mi recorrido posterior ha sido un paseo circular muy obvio una vez que se está en esa zona: cruzar por el puente de Westminster, seguir la orilla izquierda del Támesis durante unos cuantos metros y volver de nuevo a su margen derecha por el puente de Hungerford.

Me he demorado un poco más en hacerlo que ahora en escribirlo. En ese recorrido se pasa por varios de los lugares más conocidos de Londres: el London Eye (la gran noria), la campana del Palacio de Westminster donde ahora se ubica el Parlamento (el Big Ben) y, alejándose apenas unos metros, Trafalgar Square, la impresionante plaza presidida por la sobrecogedora National Gallery.

León bajo la estatua de Nelson en Trafalgar Square
León bajo la estatua de Nelson en Trafalgar Square

No me he estado a visitas porque ya se acercaba la hora de quedar con Sofía, de Almarza, una de los muchos sorianos que residen en Londres. Hemos tomado algo en su descanso del trabajo y he reanudado la marcha.

Y lo he hecho por una de las zonas que más me ha gustado de Londres: los alrededores del Palacio de Buckingham. Seguro que existen estadísticas de las grandes ciudades del mundo con más zonas verdes. En esta lista, Londres tiene que estar bien arriba. El Palacio de Buckingham, residencia de la familia real y famoso por su cambio de guardia que cada día recibe millares de fotografías, está en el centro de tres inmensos parques repletos de agua y animales: St. James, Green Park y los propios jardines de palacio. Es un lugar perfecto para llevarse la comida y pasar un rato de descanso entre visita y visita.

Y ya no he hecho mucho más hoy. Desde ahí he andado hasta Piccadilly Circus pasando por la Royal Academy (otro lugar al que entraré cuando me apetezca venir a Londres en modo-visitas-on), y el Metro me ha traído hasta el Estadio Olímpico, donde veremos a Orlando Ortega en la final del 110 metros vallas entre otras cosas. Desde aquí, al aeropuerto. Hasta la próxima.

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