29-3-2015. Quisiera ser un viajero del siglo XVI

Ayer arrastré durante todo el día un importante sentimiento de culpa. Se cumplían 500 años justos del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, una de las figuras más importantes de la historia en España. Es cierto que la entrada que escribí también era pertinente (sobre la Semana Santa), pero tenía que haber escrito sobre la Santa viajera. Porque una de las características que definen a Teresa de Jesús es esa, un incansable espíritu de movimiento que le llevó a emprender un gran viaje de 20 años. Soluciono el problema con esta entrada.

Ahora viajar es fácil. Son las 22.30 del sábado 28 y estoy en mi casa de Soria capital. Si quisiera, mañana por la mañana podría estar en cualquier ciudad europea. Me bastaría con meter una muda en una mochila, coger el coche, presentarme en dos horas en el aeropuerto de Madrid y pagar lo que me pidieran por agarrar el primer vuelo en el que hubiera disponibilidad de plazas.

Santa Teresa
Santa Teresa

En el siglo XVI las cosas no eran así, como no lo eran en el Neolítico, ni en la época fenicia, ni en la romana, ni en la del gran imperio mongol o el otomano, ni en la Era de los Descubrimientos. Imagino que la concepción del viaje entonces sería otra, con muy poco de los aspectos lúdicos o vivenciales que son los que ahora más se asocian al mundo de los viajes.

Un viaje de 20 años

Santa Teresa de Jesús hizo un viaje de 20 años que empezó en 1562 y terminó el día de su muerte, el 15 de octubre de 1582 en Alba de Tormes (Salamanca). Me asombra primero la increíble cantidad de tiempo, 20 años de viaje por España. Y segundo, el tipo de desplazamiento de aquellas épocas. Me gustaría saber cómo lo hacían. He leído que iban a pie, en mulas o en un carro, buscando alguna población o alguna posada en el camino en la que llevarse algo a la boca y pernoctar. ¿Cómo sería todo aquello? Me gustaría saberlo y emularlo.

Este fue su calendario de fundaciones: Ávila (1562), Medina del Campo (1567), Malagón (1568), Valladolid (1568), Toledo (1569), Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas de Segura (1575), Sevilla (1575), Caravaca de la Cruz (1576), Villanueva de la Jara (1580), Palencia (1580), Soria (1581), Granada (1582) y Burgos (1582).

En Soria, el 2 de junio de 1581

El convento de Soria fue el decimoquinto de los 17 que fundó de las carmelitas descalzas. Llegó a la ciudad el día 2 de junio de 1581, habiendo dormido un par de noches antes en El Burgo de Osma. No es seguro dónde durmió el día 1, aunque es corriente leer que lo hizo en Abejar. En aquella época no había N-122 ni N-234, así que no es una locura esa idea, ya que entonces no había un camino principal que uniera Soria con El Burgo, y sí uno que unía Soria y Abejar. La construcción de las carreteras modernas no empezó hasta aproximadamente 150 años después, a mediados del siglo XVIII.

Quizás debería escribir otros párrafos sobre Santa Teresa ese 2 de junio, narrando cómo fue su llegada a Soria, o quizás el 15 de octubre, en la celebración de su festividad. La Junta y la Red de Ciudades Huellas de Teresa han hecho un gran esfuerzo este año para que la figura de la Santa siga siendo igual de atractiva que hace cinco siglos.

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