28-8-2017. Los cinco días que estuve con Francisco Umbral

Bajaba esta mañana de mi pueblo escuchando la radio cuando se ha escuchado la inconfundible voz de Francisco Umbral. ¿Por qué? Porque hoy se cumplen diez años de su muerte. ¿Cuál es mi relación con él? No muy estrecha: la lectura de alguna de sus novelas y, sobre todo, la lectura diaria de su columna en ‘El Mundo’, siempre que caía en mis manos, durante mucho tiempo.

Pero hay algo más, antes de todo eso, cuando todavía vivía en Madrid. No recuerdo mucho, pero bueno…

En Segundo de carrera, no sé por qué, me dio por apuntarme a uno de los Cursos de Verano de El Escorial. El título era prometedor: «Hombre clínico/Hombre lírico. Scanner y metáfora de una cultura escindida». Empezó el 31 de julio y terminó el 4 de agosto de aquel 1995. Para poder participar en él tuve que conseguir una carta de recomendación de uno de mis profesores de la carrera y enviarla a algún sitio. A los más jóvenes que lean esto les recuerdo que la palabra ‘internet’ todavía no había sido inventada.

Los directores de aquel curso eran María Ángeles Grajal, por la parte clínica, y Francisco Umbral, por la parte lírica. Por lo poco que recuerdo de aquellas lecciones magistrales, el objetivo de aquel curso era buscar las relaciones entre la ciencia y la literatura, que en algunos casos o personas es muy estrecha y en otros es inexistente. El nivel de los conferenciantes era altísimo: José Luis Aranguren, José Antonio Marina, Víctor García de la Concha, Luis Rojas Marcos, Salvador Pániker…

En aquellos días tenía 19 años y estaba a punto de comenzar mis primeras prácticas como periodista. De hecho, las tuve que retrasar hasta el lunes 7 de agosto por ese curso. No recuerdo mucho, ya lo he dicho, pero voy a esbozar algunos de esos recuerdos de aquellos cinco días.

-Comía y cenaba todos los días con la misma gente, tres chavales de Jaén, Aguilar de la Frontera (Córdoba) y Santiago de Compostela. Se me quedan mejor los nombres de las lugares que los de las personas. De vez en cuando se nos juntaba una profesora de Madrid mayor que nosotros que era la primera, y quizás la única, experta española en arte esquimal.

-Casi todas las noches nos dábamos un paseo con la mole del monasterio a nuestro lado. Impresionaba.

-Había alguna actividad común para los participantes en los diversos cursos. Una de ellas era la proyección de la película ‘Ladrón de bicicletas’, de Vittoria de Sica. Había una especie de cine-fórum, moderado por el director Antonio Giménez Rico.

-Como sucede con muchos de los ‘gruñones oficiales’, no se vio durante cinco días ni medio resquicio de ese rasgo en la persona de Francisco Umbral. Es más, todo lo contrario. Desde entonces, y como en general me caen bien los ‘gruñones públicos’, Umbral me empezó a caer mejor, aunque supongo que eso no le preocuparía mucho.

2 comentarios sobre “28-8-2017. Los cinco días que estuve con Francisco Umbral”

  1. Estuve allí… probablemente coincidimos… recuerdo perfectamente a la profesora de arte esquimal… yo soy de Cáceres y por tanto ni de Jaén, ni de Córdoba ni de Santiago… yo iba a un curso de Derecho pero siempre me colaba en el vuestro…
    Me ha gustado mucho llegar aquí y ni siquiera sé cómo he llegado…
    Un abrazo,
    C

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