17-11-2016. Cómo se hace el Camino de Santiago y cómo me gustaría hacerlo

Hace unos cuantos días, a finales de agosto, la Junta de Castilla y León envió una nota informativa sobre el Camino de Santiago. Este era el titular: «Las pernoctaciones en el Camino de Santiago francés a su paso por Castilla y León crecen cerca de un 12 % en el primer semestre del año».

Cuatro datos: del 1 de enero al 30 de junio hubo 238.607 pernoctaciones en albergues de la ruta francesa, la que pasa por las provincias de Burgos, Palencia y León; más de tres cuartas partes de las personas eran extranjeras, exactamente el 78,2% según esta información facilitada por la Junta; los cuatro grupos de extranjeros más numerosos, por orden, son alemanes, franceses, estadounidenses y chinos; los 12 grupos de españoles más numerosos son catalanes, vascos, valencianos, madrileños, andaluces, navarros, castellanos y leoneses, aragoneses, gallegos, baleares, riojanos y canarios, también por orden; hay un 75,6% de hombres frente al 24,4% restante de mujeres; el Camino lo hacen en solitario el 62,9% de los peregrinos, con amigos el 23,3% y en pareja el 8,3; el 71,1% citan motivos religiosos o espirituales, el 36,1% hablan de arte e historia y el 35,6% de paisaje y naturaleza; el 92,2% lo hacen a pie y el 7,8, en bicicleta; el 36,1% son ‘repetidores’ (50,9 de españoles, 29,3 de extranjeros) y el 70,6% piensa repetir.

Cuando hice el Camino en 2005
Cuando hice el Camino en 2005

En las conversaciones sobre el Camino de Santiago, siempre sale la pregunta: ¿Y tú como hiciste? Efectivamente, hay cientos de combinaciones posibles utilizando una serie de variantes: El Camino elegido, el medio de transporte, la época del año, la compañía o su ausencia, los kilómetros diarios, el medio de transporte, los tramos, los alojamientos, el apoyo o no de soporte logístico…

Después de tres experiencias en el Camino (el Norte en agosto de 1993, entre Ribadeo y Santiago; el Francés en marzo de 2005, entre Triacastela y Santiago; y el Francés en mayo de 2012, entre Roncesvalles y Logroño), ya he decidido cómo me gustaría hacer el Camino la próxima vez, aunque todas las opciones son válidas y apetecibles si cuadran las fechas.

Así, me gustaría hacer el Camino: en su ruta francesa (la habitual), en solitario, en invierno, andando, completo y siguiendo las etapas normales, para llegar tranquilamente a las 12.30 o 13.00 todos los días al lugar en el que pienso dormir cada noche.

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