El viejo general

06Residencia de ancianos 2Odia perder. No soporta que su rival cierre la partida colocando la última ficha del dominó. Le enerva que le superen a puntos en cualquier juego de cartas. No está acostumbrado. Eso es todo. Por ello el viejo general prefiere retirarse a su habitación y contemplar la vida a través de la ventana. Siempre había disfrutado viendo caer agonizantes las gotas de agua en el cristal hasta desaparecer por completo. Pero el tiempo de las lluvias acabó.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

 

9 pensamientos sobre “El viejo general”

  1. En realidad, el personaje de David Niven no tiene nada que ver: no sólo falsea su biografía militar ante los demás, sino que su historial con el «bello sexo» deja bastante que desear (rozando el delito, si no cruzando la raya de lo admisible), razón por la cual recibe las miradas recelosas y airadas del resto de la parroquia del hotelito.
    A mí, por el contrario, este viejo general me recuerda el personaje de C. Aubrey Smith en «Las cuatro plumas», que en las cenas familiares utiliza la fruta (la piña, las fresas, los platanos…) para indicar al resto de comensales las posiciones de las tropas en las batallas que vivió de primera mano en la Guerra de Crimea.
    En cualquier caso, muy «Coixet» lo de las gotas de lluvia…

  2. Tampoco conozco esta película. Pero pienso enmendarlo en breve. Gracias 39 escalones. Por cierto, la película de Alfred Hitchcock sí la he visto.

  3. Este microrrelato tiene el honor de formar parte de la antología Viejos amigos. Una aproximación al mundo de la vejez, compilada por Pablo Gonz.

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