Verónica

Iluminada por la titilante luz de una vela, susurró al espejo por tres veces su nombre. Se apagó la llama y la oscuridad lo cubrió todo. Para siempre.

4 pensamientos sobre “Verónica”

  1. Quién no ha jugado alguna vez de crío a la tabla ouija o a Verónica?
    En una de las revistas de misterio que vendían en el kiosko incluso regalaban la tabla para comunicarse con el Más Allá.
    Hemos crecido escuchando terroríficas historias que sufren imprudentes jóvenes. Leyendas urbanas. O quizá no?

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