Peccata minuta

Fue tal la insistencia de  55TeresaAna de Mendoza y de la Cerda que Teresa de Jesús no pudo negarse a mostrarle sus escritos personales, eso sí, con la condición de no revelar su contenido. Por ello, cuando la Santa descubrió a aquella leyendo el manuscrito a sus ayas con gran burla, se sintió presa de una ira hasta el momento desconocida. Para ocultar tan desafortunado episodio, los biógrafos recurrieron a toda suerte de falsos relatos como el desgraciado accidente practicando esgrima o el marcado estrabismo de la Princesa de Éboli que justificasen así su famoso parche.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

 

6 pensamientos sobre “Peccata minuta”

  1. Y de primera mano lo sabe mi primo que allí en Pastrana estuvo el 21 de Marzo del 2015 empapándose de la historia del lugar mientras yo me casaba !jejeje un fuerte abrazo !!!!

  2. Interesantísimo personaje el de la Princesa de Éboli que se vio recluida en su propio palacio por orden de Felipe II por su afición a las intrigas palaciegas.

    1. Su amigo Antonio Perez tuvo más suerte. Huyó a Aragón y de allí a Francia para escapar del monarca. Este episodio le costó la cabeza al Justicia, Juan de Lanuza.

    1. Profesó en un convento fundado por la Santa y cual sería su comportamiento allí que la Comunidad resolvió marcharse dejándola sola.

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