Nudo gordiano

¡Él será nuestro rey! – exclamaron los frigios dirigiendo su mirada al labriego, un tal Gordio, que atravesaba con su carreta la puerta de la ciudad. Cuando éste quiso dar media vuelta ya le habían atado con un nudo imposible de deshacer.

8 pensamientos sobre “Nudo gordiano”

  1. En cuanto te ponen la etiqueta ya no hay manera: «Crea fama y échate a dormir». Y a lo mejor lo suyo era cantar.

    Un saludo.

    1. Quién sabe. Lo que está claro es que se le puso un nudo en la garganta y no precisamente de la emoción.
      Un saludo y gracias por acercarte hasta este pequeño rincón.

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