Kilimanjaro

kilimanjaro peqCuentan los ancianos de la aldea que en lo alto de la Montaña Blanca existía un enorme árbol cuyas frondosas ramas se extendían más allá del horizonte, cruzando bosques, ríos, desiertos y mares. Las gentes de los distintos lugares observaban estas interminables ramas con recelo pues llegaban del territorio vecino y movidos por el miedo, decidieron talarlas. Y sucedió que al verse privados del cobijo que el grandioso árbol ofrecía, los hombres de la Tierra se sintieron profundamente desamparados.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

9 pensamientos sobre “Kilimanjaro”

    1. En estos momentos es importante destacar lo que nos une. Ya se encargan otros de remarcar lo que nos diferencia con no se sabe que intenciones.

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