Castigo divino

untitledCuando comenzó el Diluvio, Matusalén lamentó que en novecientos sesenta y nueve años no se hubiese preocupado por aprender a nadar.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

2 pensamientos sobre “Castigo divino”

  1. Se olvidaron del abuelito. Normal, tan pendientes como estaban de reunir una pareja de cada especie … Y, todo hay que decirlo, que estarían hasta el gorro de oirle contar una y otra vez las mismas batallitas.

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