Concilio de Nicea

Entonces entró una paloma que fue a posarse en varios de los diferentes textos sagrados dispuestos en el altar. Los obispos asistentes lo tomaron como una revelación del Espíritu Santo y coincidieron en aceptar como verdaderos únicamente los cuatro evangelios señalados, procediendo de inmediato a retirar con sumo cuidado las oportunas migas de pan.

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