Todas las entradas de Raúl

Anemoi


Aconteció que aquel imponente aerogenerador, suscitó enseguida el amor de los cuatro dioses del viento. Y con el deseo de poseerlo, Boreas desde el norte, Noto desde el sur, Euro desde el este y Céfiro desde el oeste se abalanzaron sobre aquel elevado ingenio. La violenta pugna obligó a intervenir al propio Zeus estableciendo que sería el invierno el tiempo de Boreas, la primavera para Céfiro y el Otoño para Noto. Olvidó a Euro quién agraviado recurrió al antiguo titán Cronos. A partir de entonces, sus tres aspas dejarían de obedecer dirección alguna para convertirse en manecillas, horario, minutero y segundero, de un implacable reloj.

Moraleja

Ilustración tomada de Amazon

Llegó a casa con una gallina en brazos recordando el cuento de Los huevos de oro que le leyera el día anterior su mamá. Ésta, al ver al niño, no pudo disimular su preocupación pues esa noche tocaba la fábula de El león y el ratón.

Hijo predilecto

Ilustración tomada de legadonazari.blogspot.com

Con gran solemnidad, el alcalde hace entrega a su vecino más ilustre de la llave del municipio. Éste se muestra desconcertado pues no recuerda haber visto en el pueblo una puerta de ese tamaño.

Sospecha

Fotografía Adrián Ortega

A esta gatita aún le quedan muchas vidas por vivir – me aseguraron – aunque a mí se me antojaba que tan escuálida más pareciera tener ya una pata y media en el otro barrio. Pero me urgía acabar con el continuo saqueo a mi alacena por parte de los malditos ratones. Así, accedí a adoptar a aquella negra minina. Aunque a veces pienso que no fue buena idea. Sobretodo las noches de luna llena cuando desde la alcoba la escuchó emitir una suerte de risita aguda. Luego desaparece, al igual que la escoba de la cocina.

Concilio de Nicea

Entonces entró una paloma que fue a posarse en varios de los diferentes textos sagrados dispuestos en el altar. Los obispos asistentes lo tomaron como una revelación del Espíritu Santo y coincidieron en aceptar como verdaderos únicamente los cuatro evangelios señalados, procediendo de inmediato a retirar con sumo cuidado las oportunas migas de pan.

Te lo dije

Él ya estaría tomándose un coco-loco en una playa de Punta Cana en estos momentos de no ser porque perdió el avión. Cosa que no le hubiera pasado de haber salido antes de casa. Algo que hubiera podido hacer si hubiera tenido preparada la maleta como le insistí. Pero como nunca me hace caso, ahí lo tengo, con los pies a remojo y bebiendo un tinto de verano tratando de no parecer afectado solo para no tener que darme la razón.

Salir del paso

– ¡Buenas noches queridos oyentes! En esta Semana de Pasión, les estamos retransmitiendo la procesión de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Batallas, una pequeña imagen florentina del siglo XV que Fernando el Católico entregó como obsequio al convento dominico de la Beata Sor María de Santo Domingo. ¿No es así, compañero?

– En efecto. Este busto nazareno es famoso en toda Ávila por sus milagros.

– ¿Ah sí? ¿Y podrías mencionar alguno para nuestros queridos escuchantes que a estas horas de la madrugada han sintonizado nuestra emisora?

La camisa que con tanto esmero eligió para su estreno radiofónico no le llegaba al cuello. Sabía de la rivalidad profesional pero no que el juego sucio llegara a esos extremos.

– Eh…claro, querido compañero. Vean su mano derecha. Hace unos años, le faltaban tres dedos y ahora miren, completa.

Sueño Mapuche

Margarita de Austria por Juan Van Der Hamen

En el mismo momento en que Alonso de Ribera bautizaba con el nombre de Santa Margarita de Austria el fuerte levantado a orillas del río Lebu, al otro lado del océano, la reina despertaba sobresaltada envuelta en sudor. En el perturbador sueño, su nívea piel tornose cobriza y una cabellera morena descendía en liberadora cascada por su espalda desnuda de elegantes brocados. Sentía una serenidad hasta entonces desconocida. Una agradable paz rota de súbito por feroces ladridos de perros alanos, disparos de arcabuz y mandobles de refulgente acero. Sonidos ensordecedores a los que siguieron gritos de horror que se incrustaron en su cabeza resonando con fuerza hasta el día en que el abandono cubrió de olvido aquel lejano baluarte.

Cuarentena

Durante cuarenta días y cuarenta noches estuvo el Diablo tentándole para que saliera de casa.

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Los que rondaban la cuarentena contemplaban con envidia desde sus balcones como treintañeros y veinteañeros disfrutaban de la calle.

Heroínas

¿Que valor! Francisco de Goya

Mientras estudia la figura de Agustina de Aragón, de Manuela Sancho y de tantas otras heroínas de los Sitios, su madre pone la lavadora, lava los platos, hace la compra y deja preparada la cena antes de comenzar el turno de noche.