Ojalá

La expectación era máxima. El gran Silvio Rodríguez iba a ofrecer un nuevo concierto avivando así la polémica acerca de si en su conocida canción, decía “un disparo de nieve” o “de Nievi”. Aquella noche, el cantante caribeño fue desgranando uno a uno los temas de su repertorio hasta que por fin, sonaron en el auditorio esos conocidos acordes de guitarra. Cada una de las hermosas metáforas de “Ojalá” eran cantadas al unísono por un público entregado pero cuando llegó la controvertida estrofa, se hizo de golpe el silencio. Por un momento se llegó a temer que Silvio también dejara de cantar, dirigiendo el micrófono a la concurrencia para que fueran ellos los que continuaran la canción. Pero para alivio de todos no fue así. Y ante los oídos bien abiertos de los presentes, cantó: “Un disparo de nieve”.

¡Nieve! ¡Es nieve! – murmuraba inquieto el graderío. Mientras, apostado en el tejado, el famoso francotirador ruso, Vasili Grigórievich Záitsev, alias Nievi, sacaba de su mira telescópica al cantante cubano.