Dos Ríos

estaQuiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:

Quiero el Pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.”

José Martí

Como cada mañana antes de dirigirse a la fábrica se entrega a un copioso desayuno mientras ojea el periódico. Un día más la Guerra de Cuba ocupa la primera página. Entre el mar de palabras impresas, destaca el retrato de uno de los cabecillas cubanos fallecido en combate. Le cuesta reconocer en aquel hombre de poblado bigote al joven tímido y educado que conociera años atrás en los palcos del Principal y con el que compartiera tantas tardes de animadas charlas y chocolate con picatostes. Dobla con delicadeza el diario y su mirada se pierde en el ventanal al otro lado del cual Zaragoza se despereza. Por un momento pareciera que una lágrima fuera a asomar de sus ojos vidriosos pero alguien de su posición no debe sucumbir a tales sentimentalismos. Al fin y al cabo, cuando todo acabe y cese la llegada de azúcar de Ultramar, la Azucarera incrementará los beneficios como nunca antes había podido imaginar.

Dibujo de Adalberto Linares

Relevo

JorgeJuan2A la de tres lanzaron los barcos de papel a las aguas de rio Vinalopó y los acompañaron corriendo por la orilla. No tardaron los navíos en sucumbir a la corriente y una mueca de decepción asomó en sus rostros infantiles. Pero enseguida alguien propuso un nuevo juego y marcharon raudos hacia el parque. Salvo uno de los niños que allí parado no apartaba la mirada del lugar del naufragio. Su cabeza comenzó entonces a bullir de ideas que permitieran mejorar la embarcación. Deseoso de ponerlas en práctica, se dirigió a casa y al cruzar la Plaza de España, creyó percibir en la estatua de bronce del ilustre marino de Novelda, Jorge Juan y Santacilia, una leve sonrisa.

Ilustración tomada del blog Nuevo Impulso de Ramón Palmeral