La pluma es más poderosa que la espada

004600_125041La noticia pronto se extendió por cada rincón de la República de las Letras. Miguel de Cervantes había sido encarcelado por haber quitado la vida a aquel loco hidalgo manchego. Sir William esbozó una leve sonrisa de satisfacción. Por fin se libraba de la molesta competencia española. Aquello bien merecía un trago. No bien hubo llenado el inglés la copa cuando llamaron a la puerta en nombre de La Reina. Al otro lado le aguardaba una orden de detención por la muerte de una enamorada pareja de nobles italianos.

Ilustración tomada de diariodecultura.com.ar