Teonanácatl

  58TEONANACATLDe pronto, me vi tendido sobre el altar que coronaba la pirámide escalonada, completamente paralizado por el miedo. A mis pies, una multitud observaba expectante. El silencio era absoluto. En un momento dado, el sacerdote azteca levantó solemne el cuchillo de obsidiana sobre mi pecho desnudo. Y de repente, sin saber por qué, me sobrevino un incontrolable ataque de risa.

Entonces comprendí que no es conveniente mezclar hongos alucinógenos.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

 

Los nervios del estreno

 ccPREra el crítico de cine más temido de la profesión. Y aquellas noche ahí estaba, en primera fila, con gesto adusto, pluma y papel en mano. La película pretendía ser, según explicaba el director, un homenaje al denominado Spaghetti western. Rodada en el desierto de Almería, no faltaba un solo detalle: la oficina del sheriff, el banco, el saloon con coristas, partidas de póker y peleas en una coreografía de puñetazos, sillas y botellas rotas. En la escena final del duelo, con el sol en lo más alto y los vecinos tras las ventanas, al protagonista le tembló el pulso, debido tal vez a la presión de sentirse observado, y la bala se perdió en la penumbra del patio de butacas. Al momento, un leve quejido y el golpe seco de una estilográfica y una librera contra el suelo.

Ilustración: Lola Gómez Redondo