Un asunto que trae de cabeza

UN ASUNTO QUE TRAE DE CABEZA

Se conmemoraba el doscientos setenta aniversario del nacimiento de Francisco de Goya y Lucientes y las autoridades habían elaborado un programa repleto de conferencias y exposiciones. Pero era necesario un golpe de efecto que les otorgara la repercusión mediática necesaria. Y nada mejor que hallando el desaparecido cráneo del ilustre pintor. Cabeza que no encontraron cuando exhumaron sus restos en Burdeos con la intención de trasladarlos a Madrid.

Se siguieron para ello diferentes hipótesis. Desde que fue retirada para su estudio frenológico hasta que yace a los pies de la Decimotercera Duquesa de Alba, pasando por la teoría de que un hijo de Dionisio Fierros, autor del óleo que reproduce la apreciada calavera, se lo diera de comer al perro, tras haberla hecho saltar en pedazos en un experimento con garbanzos.

Pero no contemplaron la posibilidad de que el cráneo perdido no fuera el de Goya sino el de su consuegro, Martín Miguel de Goicoechea, cuyos restos reposan junto a los del artista en la ermita de San Antonio de la Florida. Y que la cabeza del pintor descansa, nunca mejor dicho, en ese lugar, alejada de toda esta rocambolesca historia.

 

Tempus fugit

TEMPUS FUGIT

Le encanta jugar con el reloj de pared que preside el salón. Una vez se ha cerciorado de estar completamente solo, aparta cuidadosamente el cristal que protege la esfera y hace girar sus agujas con gran celeridad. Primero hacia la izquierda hasta que sus pequeñas manitas van perdiendo el interés. Y después hacia la derecha hasta que sus arrugadas manos dan muestras de fatiga. Entonces sitúa las saetas en hora, cierra la cubierta y regresa a su rutina diaria.

 

Pez gordo

PEZ GORDO

Fue llamado al despacho del Director General. Éste, con un leve gesto, le indicó que tomara asiento mientras mantenía una acalorada conversación telefónica. Posó su mirada nerviosa en las fotografías de elegantes marcos que decoraban el escritorio. Le sorprendió descubrir que en todas ellas su jefe posaba sonriente junto a carpas, percas y siluros con el Embalse de fondo. Los mismos peces que ahora disecados le observaban desde la pared. Y de pronto se sintió inmensamente pequeño.

Ilustración: Lola Gómez Redondo

 

Caso cerrado

2Tenemos los cuerpos sin vida de una joven pareja de noble linaje, una vieja alcahueta y un par de criados. Quiero mañana a primera hora en mi mesa un informe detallado de lo sucedido. ¿Me ha entendido Fernando de Rojas?