2 de Julio de 2014. Una granizada para la historia.

Pasados ya varios días de la gran granizada que afectó a Almazán el pasado miércoles, aun se sigue hablando de ella y parece que no será fácil de olvidar. El acontecimiento lo merece ya que la granizada que se vivió ya ha pasado a formar parte del conjunto de efemérides de la meteorología soriana. Las imágenes hablan a las claras de las dimensiones y consecuencias de la granizada, sobre todo en cuanto a la cantidad de granizo acumulada. Se habla de la caída de granizo durante al menos 45 minutos, algo nada habitual. Las montañas de granizo que dejó la tormenta sobre Almazán es lo que le confiere unas características especiales y es que a los que nos dedicamos a la meteorología nos cuesta recordar imágenes de tal acumulación de granizo como la que se vivió en la villa admantina.

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Es difícil situar la granizada de Almazán en un contexto de comparación con otros acontecimientos similares ya que el granizo es unos de esos fenómenos  de los que no se tiene tan buenos registros climáticos como de otras variables meteorológicas como la temperatura o la cantidad de precipitación liquida. Así, no es fácil encontrar una climatología completa de granizadas en el conjunto de España, debido a que su observación se basa siempre en registros subjetivos y que por el carácter local de las tormentas que las provocan no siempre quedan registrados. Únicamente en ciertos sectores de la península donde las granizadas tienen una habitual presencia y suelen causar muchos daños (por ejemplo el valle del Ebro), se tienen más registros del fenómeno al haber instaladas redes de granímetros que son los instrumentos utilizados para medir las granizadas de forma objetiva. Estos instrumentos se basan en una placa donde quedan registrados los impactos del granizo, pudiéndose determinar de forma aproximada la cantidad y dimensiones del granizo.

De todas formas, como ya he comentado más arriba, al que escribe este texto le cuesta recordar imágenes de tal acumulación de granizo en España, y eso que en los últimos tiempos cuando se produce un fenómeno de dimensiones tan excepcionales las imágenes del fenómeno suelen ser numerosas. Más común que la observación de tal cantidad de granizo es la observación de granizo de gran tamaño. Así, no del todo extraño es observar a lo largo del año alguna granizada severa donde el pedrisco llega al tamaño de una pelota de golf e incluso al tamaño de un huevo de gallina.

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A pesar de que la caída de granizo no es algo extraño en la época de tormentas, el granizo o pedrisco es uno de los fenómenos que dan más dolores de cabeza a los meteorólogos a la hora de su pronóstico, tanto por la dificultad en sí de su predicción, como por las nefastas consecuencias que acostumbra a tener sobre cultivos, edificios o coches, dejando daños por valor, según datos de las compañías de seguros, de muchos millones de euros anualmente en España.

cumulonimbus2Cuando se forma una tormenta, dentro de ella se genera un flujo que asciende (cualquier tarde de verano podemos observar como los cumulus se van desarrollando verticalmente gracias a este flujo ascendente hasta convertirse en los grandes cumulonimbus que acaban descargando las tormentas), a su vez cuando la tormenta ya se encuentra desarrollada también tenemos el flujo descendente dentro de la nube mediante el cual nos llegaría la precipitación a la superficie. Estos flujos de ascenso y descenso son los que hemos marcado en la siguiente gráfica de la nube y son también los flujos de subida-bajada que podríamos esperar encontrar cuando se desarrolla un núcleo de tormenta simple.

Una vez que tenemos este núcleo de tormenta con sus flujos ascendentes y descendentes nos fijaremos en otros factores que serán los que ayuden a que la tormenta de lugar a fenómenos severos como la granizada de Almazán. Uno de los factores que ayudará a que se pueda formar el granizo será hasta donde se pueda desarrollar la corriente vertical, lo que se llama el nivel de equilibrio (en las grandes tormentas se sitúa por encima de los 10 km), y que marcará hasta que altura se desarrolla la nube. El nivel de equilibrio será importante ya que cuanto más alto sea este punto, las partículas que precipitarán habrán estado expuestas durante más tiempo a temperaturas por debajo de 0 ºC, favoreciendo que se puedan solidificar y convertirse en partículas de hielo. Se suele considerar que las condiciones de temperatura óptimas para que se forme el granizo se sitúan en el estrato de la atmósfera con temperaturas entre -10 y -30 ºC (capa situada habitualmente por encima de los 5000 metros en el periodo de verano). Aquí es donde entra en juego un elemento muy importante para la generación de una granizada tan severa como la que se vivió en Almazán. Este elemento es lo que se llama en meteorología la cizalladura, una variable que nos da una idea de cómo van variando los vientos según vayamos subiendo en la atmósfera. Será importante porque si la cizalladura vertical es importante hará que el juego de corrientes de subida y bajada del que hablábamos anteriormente se desacople  y haga que el núcleo de tormenta simple con un flujo de corriente ascendente-descendente evolucione a otros tipos de tormentas más complejos. En estas tormentas más complejas los flujos de corrientes ascendentes-descendentes queden desacoplados y hace que las partículas queden sometidas a corrientes más complejas, favoreciendo que sigan flotando en ese estrato del que hablábamos entre los -10 y -30 ºC y por tanto puedan ir chocando entre ellas en esa zona, ir agregándose y llegado el momento precipitar en forma de granizo, ya sea con granizo de gran tamaño o con grandes cantidades de granizo como el miércoles pasado si el fenómeno es muy persistente.

En el caso de la tormenta de Almazán, cabe pensar que nos encontramos con un flujo de ascenso fuerte y persistente a lo largo de muchos minutos y con una cizalladura del viento importante (así lo pronosticaban los modelos de predicción meteorológica), posiblemente también ayudada por factores locales. Aunque podamos tener claro cuáles son los factores que lleven a desencadenar una tormenta con granizo, el pronóstico en cuanto posición y dimensiones de una granizada como la del 2 de Julio es algo bastante complicado.