‘MALVIVIR’ DE ÁLVARO TATO Y YAYO CÁCERES CON MARTA POVEDA Y AITANA SÁNCHEZ-GIJÓN

Después de nueve años siendo cronista del teatro que llega a Soria, principalmente a La Audiencia, voy a hacer, por primera vez, una crítica teatral (de una obra ya vista). Voy a intentar emular a mi admirado Kritilo. ¿Que quién es? Ángel Esteban Monje es el crítico teatral madrileño de cabecera de todos los teatreros.  No escribe para ningún medio, hace sus críticas en su blog y, lo mejor, no se casa con nadie. Creo que no busca hacerse amigo de actores, actrices, directores, autores o periodistas, como sí hacemos otros.

Me atrevo a hablaros de Malvivir para que no dudéis, este sábado 27 de noviembre de 2021, en ir a La Audiencia, a las 20:30 horas, durante 100 minutos. Los 18€ que cuesta la entrada están muy bien aprovechados. (Este párrafo nunca lo escribiría Kritilo)

Malvivir es la nueva obra escrita por Álvaro Tato y dirigida por Yayo Cáceres. Para los no muy teatreros, son dos de los Ron Lalá. Quizás ya para muchos de vosotros, con esa referencia, ya no haga falta decir más. Memorables, aquí en Soria, han sido Andanzas y entremeses de Juan Rana, Crimen y telón, Cervantina, En un lugar del Quijote o Siglo de Oro, Siglo de ahora (Folía). Junto con Emilia Yagüe (una de las productoras teatrales más importantes de España), Álvaro y Yayo han creado Ay Teatro, una compañía que hace «teatro básico, teatro clásico, teatro nueviejo, teatro de siempre jamás». Ya pudimos ver en Soria su producción Mestiza (2018) y ojalá trajeran alguna vez Todas hieren y una mata (2019).

Malvivir es un Lazarillo de Tormes femenino, porque cuenta la historia de Elena de Paz, personaje real del siglo XVII, de sus amores y sinsabores, de sus relaciones con nobles y pícaros barrocos, del feminismo y de lo tragicómico que es vivir (o malvivir). Álvaro Tato (gran conocedor del Barroco) ha compuesto un textazo, en verso (con su complejidad y su buen verso), a base de fragmentos de La hija de Celestina de Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo, La niña de los embustes de Alonso de Castillo Solórzano, La pícara Justina de Francisco López de Úbeda y de letrillas de Francisco de Quevedo.

Malvivir es una fiesta teatral actual y novedosa, porque Álvaro y Yayo le han dado vida musical (todos los sonidos, músicas y canciones están hechas por Bruno Tambascio). Sí, con ese aire ronlalero tan difícil de conseguir. Igual en algún momento no casan bien los momentos musicales con las escenas trepidantes que conforman la obra, pero durante los 100 minutos te coge de los sentidos y ya no te suelta hasta que acaba.

Y dejo para el final lo mejor: las dos interpretaciones prodigiosas de una tal y conocida Aitana Sánchez-Gijón y la desconocida (para los no teatreros) y grandiosa Marta Poveda (igual os suena de series o pelis: El sustituto). Inteligentemente, director y autor han desdoblado los personajes de Malvivir y entre ellas dos lo hacen todo. Ahí está lo que hace fresca, novedosa y actual esta obra ya clásica del siglo XXI. Y eso no es fácil. La Poveda es un despliegue interpretativo inigualable: en su saber estar en el escenario, en sus movimientos acrobáticos, felinos y delicados, en sus voces, en sus gestos, en su comicidad y en su tragedia, en sus réplicas… Todo matices de buen teatro. Y no estoy descubriendo nada, que por eso ha sido durante muchos años la prota de la mayoría de las obras de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Todo lo que os diga os parecerá poco y no llega a eclipsar a la gran Aitana Sánchez-Gijón, pero, como unas mujeres que tenía al lado en Logroño cuando la vi, diréis » pues mira que es buena esa otra».

He buscado en mi archivo soriano y creo que Marta Poveda ya estuvo en La Audiencia el 13 de noviembre de 2003 haciendo Las bicicletas son para el verano de Luis Olmos. Me gustaría estar en Soria el sábado para preguntarle si ha estado alguna vez más, pero ese día estaré viendo a otra actriz de raza y visceral como ella, pero no tan buena: Angélica Liddell.

En junio de 2022 estará en Madrid (en el Matadero) y se hablará mucho de lo nuevo que han hecho Álvaro Tato y Yayo Cáceres. Y supongo que Marta Poveda será una de las finalistas para los Premios Max de 2022, sino la ganadora. (Esto tampoco lo pondría Kritilo).

 

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