GUÍA PARA VER UN ‘DON JUAN’ DEL SIGLO XXI

Este martes 17 de marzo, a las 20,30 horas, por 18€ (9€ con descuento), en el Palacio de La Audiencia se representa Don Juan Tenorio. No el del Estudio 1 de Gustavo Pérez Puig con Paco Rabal y Cocha Velasco, sino el de Blanca Portillo con José Luis García-Pérez y Ariana Martínez. Para mí es todo un acontecimiento, pero, bueno, ya sabéis que yo soy un friki forofo del teatro.

Don Juan Tenorio cartel

Casi siempre (y ya hace dos años) desde este blog animo a ir al teatro de forma un poco peculiar, sin yo antes haber visto la obra, pero creyendo que esta ‘superproducción’ no vendría a Soria y porque soy abonado del CNTC, ya la he disfrutado. Así que, aunque sea un poco pretencioso y como la ignorancia es muy osada, me atrevo a escribir unas pequeñas indicaciones para ayudar a mirar mejor este Don Juan Tenorio del siglo XXI. ¿Por qué haré siempre hincapié en que estamos en el siglo XXI?

Muy libre es que el que quiera ir a pelo, porque ya conoce la obra y a los personajes. Desde este momento que deje de leer este comentario. Al que le dedique sus valiosos minutos, intentaré no hacerle ningún spoiler. Así de largo lo fío.

Hay que ir (cómo):

1.  Tranquilos. Porque me ha dicho Juan Luis, mi amigo más rojiblanco, que el Atlético de Madrid le va a meter más de dos goles al Leverkusen. Espero que sea de diferencia.

2.   Bien merendado (la obra dura 2 horas y 20 minutos sin pausa) y mejor descansado (se recomienda una siestecilla).

3.  Con la mente abierta, no solo despejada. Ya nos pasó, en octubre, con Los Macbez a algunos que fuimos con el clásico de Shakespeare en la memoria y nos chirrió demasiado esa versión de Andrés Lima tan gallega, política y actual.

4.   Con los ojos bien abiertos para admirar la puesta en escena tan furcia, macarra, tenebrosa, rítmica y estilista. ¿Cabrán en el escenario de La Audiencia todas las sombras, las coreografías de la taberna y esas ‘paredes’ que suben hasta el cielo? Menudo curro para los técnicos. Además, es para quedarse con la boca abierta por la atmosfera que se crea con las luces, con las cortinas  y con el aparataje tan polivalente.

5.   Con paciencia. Primero con el verso (se ofrece íntegro) que como buen clásico hay que adaptarse a su tempo y a su decir. Segundo, con las transiciones entre escenas. Yo, esta vez, me fijaré más, mientras se modifica el escenario, en el personaje de Eva Martín para enterarme de las letras que canta.

6.   Con ganas de sacar una opinión propia, para comentar después con unas cañas. La de Blanca Portillo queda muy clara desde el programa de mano (merece la pena ir un poco antes al teatro para leerlo detenidamente). Después, habrá que confrontar si hay dos puntos de vista distintos  y preguntarse si realmente la directora consigue lo que quiere o no. Yo todavía dudo si el camino ha sido el correcto para llegar a la conclusión con la cual comulgo. Ya me diréis vosotros.

7.   Con permisividad para aceptar que se rompa la cuarta pared y que los actores bajen del escenario o se conviertan en trasuntos de nuestras intenciones más macarras como la última escena de doña Inés que no está en el clásico de Zorrilla ni de Molière ni de nadie, solo de La Portillo más intensa.

8.   Sin miedo a las sombras, a la muerte, al más allá y a nuestras acciones en este mundo, porque antes de que nos las juzguen, somos nosotros los que nos las debemos ver y analizar para repetirlas o no. Y sin miedo a que alguien nos plantee nuevas visiones de lo que ya creemos conocer. Como decía un profesor de La Portillo, no caer en el ‘cualquiercosismo’.

Don Juan II

Hay que ir (por qué):

1.   Porque no todas las temporadas tenemos una gran producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (ya era hora que actualizaran su página web, pinchad que merece la pena). Hace año y medio tuvimos la última, El coloquio de los perros de Ramón Fontseré (no de Els Joglars), pero ni escenográfica ni interpretativamente fue comparable aquella producción con esta.

Escenario Don Juan

2.   Porque a Don Juan lo hemos tenido en Soria varias veces. En 1994 (10 de noviembre), La sombra del Tenorio puesta en escena por Rafael Álvarez ‘El Brujo’ y en 2002 (15 de noviembre), Don Juan Tenorio del gran Maurizio Scaparro, encargo de la CNTC, con Luis Merlo y Bárbara LLuch. Pero alguien se acuerda, pues de esta versión de La Portillo con José Luis  García Pérez y Ariana Martínez, os aseguro que tardará en borrarse de vuestro disco duro.

Blanca Portillo

3.   Porque La Portillo es una de las más grandes en esto del teatro. No sé lo que hizo en Siete vidas (ya sabéis que el teatro me absorbe todo mi seso y series no veo), pero en la dramaturgia es la más. (Me cuenta Lurdes que fue encantadora cuando estuvo en el instituto de Almazán hablando con los chavales y que salió encantada). Como intérprete, cuando sus actores estén en el escenario de La Audiencia, ella estará en el del Teatro LLiure de Barcelona haciendo El testamento de María,  un monólogo que quien no lo haya visto, no debería perderse porque es antológico, el texto y ella. Pero es que como directora, también, ha demostrado su maestría hace unos años con una producción, hecha con su dinero, de La avería de Friedrich Dürrenmatt. Me da la impresión que es una directora exigente con los actores, les debe pedir entrega como la que ella pone y en este Don Juan Tenorio lo vais a ver, física e interpretativamente.  Un día, José Luis Torrijo (nuestro soriano actor) nos contaba como sudaban sus personajes en La avería con aquellas máscaras que les  costaba ponerse más que lo que duraba la representación. Aunque me parece que tiene enchufado a José Luis García-Pérez, porque en La avería era el único que no cargaba con máscara y en este Don Juan Tenorio no le exige lo mismo que a doña Inés. Cuando lo veáis, ya me entenderéis.

La avería

4.   Porque, ¿cuánto hace que en La Audiencia no vemos una obra con 16 actores? y además con unas interpretaciones intensas y apasionadas como estas del Don Juan Tenorio. En este blog ya he dejado constancia de mi adoración por La Argüello. Hay pocas actrices a las que yo les pongo el artículo delante del apellido (La Espert, La Machi, La Pedroche), pero es que Beatriz Argüello ya lleva muchas obras, en el  Teatro Clásico, para que se la considere una de las grandes y tras ver su personaje celestinesco en este Don Juan quien no me dé la razón me lo tendrá que discutir, después, con una caña en El Castellano. Cuando vi su Brígida en este Tenorio coincidió con la muerte de La Baró y, en un tuit, puse que «en la RAEscénica, el sillón de La Baró lo debería ocupar ya La Argüello«.

La Argüello

De Ariana Martínez no soy parcial a la hora de ensalzar su papel de doña Inés. Chelo, su profe y amiga, me ha hablado tan bien y me la ha elogiado tanto que cuando la vi, me pareció que si una actriz es capaz de sacar adelante este complejísimo papel que le han hecho representar es porque es buena, sin más. Pero es que, en sus dos roles, la de novicia y la de fantasma, lo borda con ingenuidad del siglo XVI e intensidad del siglo XXI.

Ariana Martínez

5.   Porque es una gozada mirar actuar a José Luis García-Pérez. Será el Premio Max al mejor actor de 2016 (creo que no está nominado ahora en 2015, pero no sé por qué si se estrenó en Valladolid en 2014). Este tipo con su voz quebrada (¿le aguantará bien toda una gira?) sostiene las dos horas y pico de la obra llevándose todo por delante sea en la tierra, en el cielo o en el purgatorio. Tiene tal poder escénico y es tan animal su presencia que podría hacer de doña Inés y nos seduciría igualmente. Me quedé con muchas ganas de ver su Diario de un loco, donde me dijeron que se salía, pero me voy a resarcir viéndolo dos veces en este su Don Juan Tenorio. A quien no le guste en su papel, le invito a una caña, después, para que me lo explique.

José Luis García-Pérez

Me pena que no haya conseguido animar a más chic@s de mi instituto para que vayan a ver esta visión de Don Juan Tenorio. Creo que unos ojos vírgenes, teatralmente hablando, podrían captar mejor las actitudes y los comportamientos que Blanca Portillo denuncia. Además, a algunos adolescentes de mi instituto no les vendría mal, porque me parece que se pasean por los pasillos cuales ‘donjuanes tradicionales’. Si algún/a padre o madre lee esto, que coja a su hijo y le obligue a acompañarle a La Audiencia. No se arrepentirán y tendrán tema para aparcar el guasap y hablar durante la cena.

Hubiera estado bien un coloquio actores-alumn@s, pero no me atreví, aunque mi entusiasmo lo estuvo rumiando.

Bienvenidos a Soria y traeros abrigo  que esto no es ni Málaga ni Almería.

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