CLAUDIA, TEATRO TESTIMONIO PARA APRENDER Y EMOCIONARSE EN ‘LA AUDIENCIA’

Ando ocioso y no quería molestaros con esto de ir al teatro, que se está muy bien en casa viendo Netflix. Pero es que, este martes 12 de noviembre, a las 20:30 horas, durante 80 minutos, por 12€ (la mitad con descuentos), viene, a La Audiencia, Claudia de La Conquesta del Pol Sud, gracias al Ayuntamiento y a la excelente Programación sobre la Memoria Histórica de la Asociación Recuerdo y Dignidad.

Yo la llevo persiguiendo desde hace más de tres años cuando se estrenó en 2016 en el Festival Grec de Barcelona. Allí sobrecogió a quienes la vieron e hizo que se repusiera en el Teatro Nacional de Cataluña y que haya tenido una gira larguísima, llegando este otoño (invierno) a nuestra ciudad.

Es teatro documento, no es El funeral de Concha Velasco ni Adiós Arturo de La Cubana, así que no es para aquellos que se evaden de sus cuitas en el teatro. Es para aquellos que se emocionan con testimonios reales y veraces inimaginables en la anodina vida de la mayoría de los seres humanos.

Últimamente el teatro documento está de moda. Es el que consigue poner los pelos de punta, sin tener que ver los telediarios. Me remito a dos ejemplos que, si tenéis oportunidad, no dejéis de ver donde sea: Jauría, con los textos (tal cual) del juicio a La Manada de Pamplona y Paisajes para no colorear de La Resentida, en la que nueve adolescentes chilenas ponen voz y grito a muchos testimonios escalofriantes sucedidos a muchas niñas en Chile. Esta última va a estar en Madrid, en el Teatro de La Abadía, sólo cuatro días, entre el 21 y el 24 de noviembre, en el Festival de Otoño. La obra que más me ha impactado este año y que lo está petando en Barcelona y arrasará en Madrid.

En Claudia, su verdadera protagonista Claudia Victoria Poblete Hlaczik nos cuenta su infancia y adolescencia hasta que cumplió los 22 años. Austeramente se apoya en imágenes y vídeos de la Argentina bonita y de la Argentina dictatorial y represiva. La crítica teatral habla de un realismo simbólico y poético y de la paz y serenidad que la prota trasmite y de cuya actitud deberíamos aprender para disfrutar de la vida. La obra forma parte de una trilogía sobre la memoria, la justicia y la identidad. Ojalá Nadia y Rafaëlle también las podamos ver en Soria.

Ya sé que el tema no es banal y divertido, pero todos aquellos que os quedáis en casa viendo dramones y mentiras en las pelis, series o en los debates, bien podéis emocionaros y hasta llorar con la vida real una tarde otoñal (invernal) en La Audiencia.

Agitad vuestro corazón y emocionaros, aunque os duela.

Yo no os molesto más.

Como este último ruego me ha quedado muy pedante, a aquellos que se lo quieran pasar bien y mearse de risa hasta llorar (también) sin trascendencias, les recomiendo la (también) argentina Un poyo rojo, hasta el 14 de noviembre, en Teatros Canal en Madrid y, en Santander, en mayo de 2020.

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