Cima 45 de 45. Cáceres. Calvitero. 2.400 metros. 23-7-2018

¡Terminado! Cuatro años, once meses y siete días después de haberlo comenzado, pongo fin a este reto para el que me había puesto un plazo de cinco años. Entre los ‘fracasos’, otras montañas que hemos subido, otros viajes que hemos hecho y las obligaciones del día a día, se ha conseguido superar el reto de subir a la cima más alta de las 50 provincias españolas. Al haber diez que comparten, son 45 cimas en total.

Y, sin embargo, no tengo la sensación en el cuerpo de haber terminado un largo reto. ¿Por qué? Por dos razones para las que escribiré dos entradas aparte. Primero, porque voy a ampliar el reto al punto más alto de las dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y de las Plazas Menores de Soberanía (ubicado en la isla del Congreso en las Chafarinas). Y segundo, porque voy a hacer una nueva ampliación del reto a las cimas más prominentes de cada provincia y ciudad autónoma, con lo que me quedan otras 19-20.

En la cima

La decisión de la primera ampliación la tomé hace ya meses, así que desde hace tiempo supe que la cima 45 no sería la última. La decisión de la segunda es más reciente, y me llevará más de dos años según mis planes. De ambas ampliaciones hablaré en sus respectivas entradas.

Ahora voy a contar cómo ha sido el ascenso a esta cuadragésima quinta montaña, el Calvitero cacereño, cumbre también más alta de la comunidad autónoma de Extremadura. Es la quinta vez que subo a lo más alto que me quedaba (tras Tenerife, Cantabria, Almería y Navarra), y la tercera vez que subo a los más bajo que me quedaba (tras La Coruña y Baleares).

Al tercer intento

Además, y por diversas circunstancias, es también la tercera vez que intento hollar esta cima. El primer ‘fracaso’ fue cuando subimos al Canchal de la Ceja (Salamanca). Aquel día, llegamos a una cumbre llamada Calvitero… que resultó ser una que se llama así a unos dos kilómetros de la que realmente nos interesaba. Este otro Calvitero se encuentra plenamente en la provincia de Salamanca, casi a la misma altitud que nuestro verdadero objetivo. Aquel día subimos desde la estación de esquí de La Covatilla.

Entre retamas

El segundo fue el invierno de 2017. Aquel día, avisados del error, ya sabíamos hasta dónde debíamos dirigirnos. Pudimos subir el coche hasta la Plataforma de El Travieso, a unos 1.900 metros de altitud. Fue uno de los peores días del invierno, con un frío horroroso y un hielo que casi impedía que claváramos los crampones. Nos costó mucho el avance y, cuando llegamos al Paso del Diablo, nos llevó mucho rato encontrar la cadena porque estaba totalmente cubierta de hielo y nieve. Cuando la encontramos, casi de casualidad, decidimos volvernos porque el paso estaba complicado en aquellas condiciones.

Así que aquel día tomé la decisión de que regresaría al Calvitero (también llamado Torreón) en verano. Y eso hemos hecho hoy.

Para esta última cima me ha acompañado César, quien ha estado presente en media docena de ascensiones. Entre ellas, casualmente, también la del Canchal de la Ceja.

Sin madrugar

Aun a riesgo de asarnos de calor, no hemos madrugado en exceso para ir descansados. Hemos salido de Tres Cantos (Madrid) alrededor de las 9.00. La primera y única parada del camino la hemos hecho ya casi en la meta, en Candelario. Esta localidad tan bonita y bien conservada pertenece a Salamanca, provincia en la que nos hemos movido en casi toda la caminata de hoy.

De Candelario sale la empinada carretera que, minutos después, nos deja en la segunda Plataforma de El Travieso, donde apenas hay media docena de coches. No vamos a encontrarnos a mucha gente hoy, y menos a estas horas.

El Paso del Diablo

De hecho, cuando empezamos a andar apenas faltan unos minutos para la una del mediodía. Hace mucho sol, pero el calor no aprieta.

Elegimos para subir el mismo camino que en el segundo intento. Al principio, es muy evidente. Además, hay una estrecha senda que marca claramente por dónde hay que subir. Cortamos la ladera casi perpendicularmente.

Existen varias maneras de avanzar. Una de ellas consiste en no ascender del todo todavía y girar ligeramente a la derecha mientras se sigue subiendo con menos pendiente. Eso es lo que hemos hecho nosotros, pero hay un tramo de retamas en el que casi nos hundíamos hasta la cabeza, así que lo hemos salvado como hemos podido antes de decidir que no volveríamos por ahí.

Antiguo remonte de esquí

Si vais en invierno, no hay problema, porque la nieve seguramente cubrirá todos esos matorrales. Para terminar de subir al cresterío hemos seguido una especie de antiguo remonte de cuando todavía se esquiaba en esta zona.

Esta antigua construcción termina ya casi a 2.400 metros, en el Calvitero cien por cien salmantino, el que ya conocíamos de nuestro primer intento y en el que incluso nos hicimos entonces fotos de cima. Llegados a la anchísima cresta, lo único que hay que hacer es ir girando a la derecha.

Aún nos quedan un par de bajadas y subidas no muy pronunciadas. Tras la primera, dejamos a la izquierda el Canchal de la Ceja, al que hoy no nos hemos acercado. No llegamos a pisarla, pero sí vemos bastante nieve en el lado izquierdo de nuestro avance. Ha tenido que ser un invierno potente.

Aún queda nieve el 23 de julio

Nuestros pasos nos dejan no mucho después en una cumbre que todavía no es la nuestra, la llamada de Talamanca, en la que tanto tiempo perdimos en nuestro segundo intento para encontrar el Paso del Diablo.

Este mediodía, gracias a los recuerdos que tenía de aquella vez y, sobre todo, gracias a que los hitos hoy sí se veían sin problemas, no nos ha supuesto ningún problema dar con el Paso del Diablo. ¿Qué es este paso?

Para empezar, es una manera bonita de afrontar la ascensión final a nuestra meta de hoy y de estos cinco años. Y, más concretamente, es un estrecho paso de bajada de unos diez metros que puede dar un poco de vértigo. Hay una cadena a la que agarrarse, por si acaso. He visto que le dan un grado II de escalada, pero en realidad la única dificultad está en un lugar en el que cuesta unos instantes encontrar el punto de apoyo para el pie. En invierno, como siempre, un poco más de respeto.

Una vez que se desciende ese Paso del Diablo, el camino hasta el Calvitero es de un par de minutos. Con las piedras del lugar, alguien se entretuvo en hacer una torre en cuya cima se encuentra el vértice geodésico. Como no hemos visto a nadie allí arriba, ni en casi todo el camino, no ha sido fácil hacer las autofotos en los diez segundos que teníamos de plazo.

Ello se ha debido, en parte, a que César ha acarreado durante todo el camino una gran pancarta en la que podía leerse ‘Arrivée’, procedente de una reciente fiesta ciclista y muy difícil de domar hoy con el viento que nos esperaba arriba.

‘Arrivée’: llegada en los aeropuertos, meta en las rondas ciclistas… y meta volante en este reto de las cimas de España.

Quedan todavía las tres de Ceuta, Melilla y Chafarinas, así como las 19-20 prominentes. De esas 22-23, ya sé de sobra cuál va a ser la más difícil.

Agradecimientos

Pero como el título original de este reto es el que es, y como no hay inconveniente alguno en doblar agradecimientos, sí quiero dar hoy las gracias a todas las personas que han formado parte de una manera u otra de este reto, interesándose por él o acompañándome en una o en veinte ascensiones (contando lo que yo llamo ‘fracasos’).

Salvo la primera de Lugo, a la que subí en solitario después de que mis padres me dejaran en Piornedo, hemos conseguido ir en grupo a las 44 restantes, así que el reto ha sido comunal, y espero que siga siéndolo.

Aunque ya está incluido en el grupo anterior porque estuvo en Valladolid, un agradecimiento especial va para Fernando, que desde que comencé este proyecto decidió sumarse a él para ponerle banda sonora: 50 provincias, 50 canciones. Algunas de ellas ya forman también parte de mi banda sonora (¡Nunca más… veré ese sucio azul del cielo…!).

Los objetivos fundamentales están conseguidos: subir montes, conocer lugares de España a los que de otra manera no viajaríamos, compartir experiencias.

Lo seguiremos haciendo en estas dos ampliaciones que, aviso desde ya, serán las últimas.

Muchas gracias por la compañía y hasta la prolongación.

PD: Después de disfrutar de las increíbles vistas de las provincias de Cáceres y Salamanca que ofrece el Calvitero, hemos bajado casi por el mismo sitio salvo el tramo final, para evitar de nuevo el encuentro con las retamas. En días como hoy, tan claros y sin nieve, todo es más sencillo.

Punto de salida: Plataforma de El Travieso, se accede desde Candelario (Salamanca).

Distancia: Esta ruta es de unos 14 kilómetros.

Desnivel: Entre 1.900 y 2.400 hay 500 metros, pero hay que ponerle unos cuantos más por las subidas y bajadas, quizás 650. Casi todos los positivos, justo al principio.

Cuánto se tarda: Se nos han escapado cuatro horas y media, almuerzo con vistas incluido.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas en El Travieso. Subes lo más recto que puedas a la cresta. Si encuentras la senda, mejor. Es fácil. Al llegar arriba del todo, a la derecha. Se pasa el otro Calvitero, el Canchal de la Ceja y el Talamanca. En este último está el Paso del Diablo. Te agarras de la cadena para salvarlo y ya estás en el objetivo.

La canción de Fernando:

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