Cima 4 de 45. Álava y Vizcaya. Gorbea. 1.483 metros. 12-1-2014

Es posible que subir un domingo por la mañana al Gorbea no sea la mejor manera de sentir la grandeza de la soledad en la montaña. Pero es seguro que es una cumbre mítica y que no hay ninguna otra más elevada en las provincias de Álava y Vizcaya, así que no podíamos soslayarla en nuestro reto. Los cientos de personas de todas las edades que nos hemos encontrado esta mañana en nuestra ascensión dejan bien clara la afición-cultura-religión con la que los vascos viven sus relaciones con los montes.

Ha sido una excursión de un día. A las 6.30 de la mañana hemos quedado en Soria con Esther y Juan Luis. Rumbo al norte, hemos cruzado el túnel de Piqueras, hemos dejado Logroño a la derecha y tampoco hemos pasado lejos de Vitoria. Desde allí, carretera nacional hasta Bilbao. Antes de las 9.30 estábamos en Areatza, Arenaza, Villaro o Bilaro. Como me sucedía con O Mustallar, desde ahora la voy a llamar Areatza por mezclar idiomas. Allí habíamos quedado con nuestro amigo Andrés y su amigo Iñaki, venidos desde el Gran Bilbao para acompañarnos. Hace apenas dos meses ya estuvieron allí arriba.

La ruta más popular y sencilla

Hay decenas de rutas para subir al Gorbea. Hemos elegido la probablemente más popular y sencilla, la que parte desde el aparcamiento de Pagomakurre, a casi 900 metros de altitud. Son nueve kilómetros desde Areatza, atravesando un frondoso y bello bosque de abetos. A Pagomakurre hemos llegado alrededor de las 10.00. Se nos han adelantado bastantes decenas de coches. Muchos de sus ocupantes suben como nosotros hasta el Gorbea, y otros se quedan a mitad de camino, en las campas de Arraba.

No hacen falta muchas explicaciones para subir al Gorbea desde aquí. Basta con una: sigue a la gente. Al final del aparcamiento, a la izquierda, sale un camino bastante ancho que hay que ir siguiendo. Este camino llega a Arraba, un lugar por supuesto verde y de suavísimas lomas en el que hay varios refugios tanto de los clubes vizcaínos como de su Federación de Montaña. Es un buen destino para iniciar a los niños pequeños en este mundo de los paseos por el monte.

Dejando el refugio Ángel Sopeña (el de la Federación) a la derecha, se sigue el camino hacia arriba. Entonces se afronta un tramo en el que el paso ya no puede ser tan ligero. Se trata de una especie de cornisa con piedras y barro. No es muy peligrosa, pero no conviene descuidarse. Ya las vistas desde allí, a nuestra izquierda, son espectaculares, con los verdísimos valles vizcaínos y algunas montañas mucho más altas de la que nosotros pensamos subir hoy.

Siempre viendo la cruz

Tampoco se tarda mucho en alcanzar la pradera de Egiriñao, donde vuelve a aparecer un refugio de color blanco. Hay algunos cruces pero no son muy dudosos. Están bien indicados y, en cualquier caso, siempre hay que tirar para arriba. Ya hemos visto varias veces la inmensa cruz del Gorbea.

La relajación con la que hemos afrontado el tramo anterior desaparece ahora por completo, hasta la cima. No son largas distancias, pero la pendiente es buena. Al principio se mezclan piedras y hierba, y no hay una senda clara aunque tampoco existe la posibilidad de pérdida. Este primer tramo termina en una collada, Aldamiñoste. A la izquierda hay una cima muy atractiva que descubrimos que se llama Aldamin y que es la segunda más alta de Vizcaya.

Praderas del 45%

Pero nosotros tenemos que torcer a la derecha. Ya no hay piedras. Solo hierba. La pendiente vuelve a aumentar. No sabemos calcular muy bien, quizás sea del 45%. Además, el viento es ahora fortísimo pero, en lugar de lamentarlo, agradecemos no haber venido en un día de peores condiciones. Nos ha hecho buena temperatura y no ha habido amago de lluvia. La nieve apenas la hemos visto en algunos neveros.

Esta pendiente final, con nieve, tiene que ser mucho más dura y, con hielo, mucho más peligrosa. Sin crampones, darse la vuelta sería una buena idea. Pero hoy no ha sido el caso, como demostraba la romería de hombres, mujeres, niños, mayores, caminantes y ciclistas.

Urbión, Moncayo y Cebollera

Y entonces hemos llegado a la inmensa cruz de casi 20 metros de altura que corona el Gorbea, y que acerca a esta cima a los 1.500 metros sobre el nivel del Cantábrico. Cerca está el punto geodésico, pequeño ante la grandeza de la cruz. También hay una pequeña caseta que sirve como buzón y una preciosa circunferencia de metal y piedra con los nombres de las elevaciones montañosas que pueden verse en un día nítido desde allí. Por ejemplo, Urbión, Moncayo y Cebollera.

Hacía demasiado viento como para permanecer en la cima. Aun así, hemos charlado con algún ciclista, nos han hecho la foto de rigor y hemos disfrutado unos instantes de esa circunferencia. Tocaba bajar antes de que el sudor se helara.

Según descendíamos, seguían subiendo filas de personas. Algún domingo subiré al Gorbea y contaré toda la gente que puede pisarlo en un día. El descenso ha sido diferente. Lo hemos hecho corriendo. Al llegar a Egiriñao, nos hemos apartado del camino de subida. Girando a la izquierda, hemos seguido el curso de un río hasta perder unos 200 metros de altitud para disfrutar de la contemplación de unas inmensas hayas invadidas por el musgo. Apetecía seguir río abajo, pero había que regresar.

Alrededor de las 13.30 estábamos de nuevo en Pagomakurre. Nos esperaban nuestros dos coches donde los habíamos dejado tres horas y media antes. Allí mismo nos hemos despedido por cuestiones de logística. Hemos deshecho el camino hasta Areatza y nos hemos dirigido hasta Eibar. A las cinco jugaba el Numancia. Ha ganado 1-2. La cuarta cima también ha sido grande.

 Ver ruta en Wikiloc

Punto de salida: Aparcamiento de Pagomakurre, a unos nueve kilómetros de Areatza (Vizcaya)

Distancia: 14 kilómetros. En el track salen 17,4 por un desvío que hemos hecho

Desnivel: Se parte de algo menos de 900 metros y se sube a casi 1.500

Cuánto se tarda: Entre tres y cuatro horas

Explícame cómo se sube sin literatura: Coche hasta Areatza y coche hasta Pagomakurre por una estrecha carretera. Se empieza a andar en Pagomakurre. La cruz del Gorbea se ve casi desde el inicio, es fácil. El camino al final del aparcamiento sube hasta Arraba. Se deja la campa a la derecha y se sube hasta Egiriñao. Desde allí, entre piedras y hierba, de nuevo hacia arriba hasta la collada. Y al llegar a ella, a la derecha. Durante más de la mitad del camino se ve la cruz.

La canción de Fernando (Vizcaya):

La canción de Fernando (Álava):

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