Cima 32 de 45. Castellón. Penyagolosa. 1.815 metros. 18-2-2017

Tras el infructuoso intento de la semana pasada a Cáceres (verlo), esta mañana sí hemos podido acercar un poco más el final de este proyecto. Lo hemos hecho en un lugar precioso, otro de esos paisajes capaces de sorprender por todo lo de montaraz que tienen muchos kilómetros cuadrados del interior de nuestro país.

Hemos estado en pleno Maestrazgo castellonense, en la cima más alta de la provincia más septentrional de la Comunidad Valenciana, en los 1.815 metros sobre el nivel del mar del Penyagolosa. Es una de las montañas valencianas más emblemáticas, quizás la más, por una serie de razones. Primero, por su altura y su considerable prominencia. Segundo, porque permite ser disfrutada tanto por los amantes de la escalada a través de su espolón sur como por las familias o los grupos de amigos llegados de diversas partes del país a través de la turística senda que parte de la ermita de Sant Joan de Penyagolosa.

Efectivamente, nuestro caso es este último. Ángel Carlos ha llegado desde Valencia. César, desde Madrid. Alfonso, Sergio y yo, desde la ciudad de Soria, de la que hemos partido a las 6.00 de esta mañana: Calatayud, Daroca, Teruel, desvío en la Venta del Aire hacia Rubielos de Mora, puerto de Linares, girar a la izquierda antes de Puertomingalvo y, antes también de Vistabella, último desvío a la derecha hasta la ermita.

En la cima
En la cima

Allí se aparca. También se puede aparcar unos 100 metros antes, que es desde donde realmente arranca la senda hacia la cumbre. Había bastantes coches, algo lógico considerando que es sábado, que hacía un día espléndido y que ya eran más cerca de las 12.00 que de las 11.00.

No muy lejos de la ermita está el Centro de Interpretación, al que nos hemos acercado para que nos explicaran el camino de subida. No tiene un gran misterio en días tan soleados como hoy. Desde donde se dejan los coches se sube por la senda marcada de rojo. Los primeros 200 metros coinciden con una pista apta para coches, pero cuando esta gira bruscamente a la izquierda hay que seguir de frente. Viene marcado.

Es el llamado Barranco de la Pegunta, un arroyuelo de montaña de aguas limpísimas. Casi desde el principio nos ha tocado pisar nieve, pero sin ningún problema en todo este primer tramo, de alrededor de tres cuartos de hora, hasta la Banyadera, donde volvemos a encontrarnos con la pista.

Desde ahí toca abandonar la senda roja para seguir la senda verde. Como ya nos advirtieron por teléfono, no había mucho espesor de nieve, pero la poca que quedaba estaría bastante helada. Y así ha sido, con lo que el avance ha sido tranquilo porque nuestros calzados no agarraban como deberían en esa nieve tan dura. Peor ha sido la bajada, aunque sin tener que lamentar nada grave.

La nieve tapaba también el camino, pero no hay ningún problema porque el Penyagolosa se terminará encontrando siempre que se siga hacia arriba: es una montaña solitaria, con una única cima paralela a un centenar de metros, pero sin ninguna otra cresta de continuidad.

Disfrutando del sol de invierno
Disfrutando del sol de invierno

Las vistas desde arriba son espectaculares, con miles de pinos, decenas de ondulaciones del terreno y algunos pueblos del Maestrazgo, muy bonitos todos los que hemos visto. Hoy, la bruma no permitía ver el mar. Hemos hecho las fotos de cima y hemos comido con tranquilidad, junto a bastantes otros andarines que han tenido la misma idea que nosotros para este sábado de invierno: disfrutar del sol mediterráneo desde el punto más alto de Castellón.

Para bajar, nada más llegar a la Banyadera, hemos acortado por otro pequeño barranco, el del Forn, que en unos pocos minutos desemboca de nuevo en el de la Pegunta, para regresar hasta el coche por el mismo camino que el de la ida. Ha sido una de las cimas más agradecidas del proyecto por la temperatura, la presencia de la nieve, la visibilidad, la duración de la marcha… Me temo que tocará regresar algún día para conocer más despacio algunos de estos pueblos que me han parecido tremendamente atractivos.

Punto de salida: Ermita de Sant Joan de Penyagolosa.

Distancia: Alrededor de nueve kilómetros.

Desnivel: Hemos salido de 1.270 metros y se llega a 1.815. No hay subidas y bajadas: algo más de 500 metros de desnivel positivo.

Cuánto se tarda: Hemos estado unas tres horas en total, pero alrededor de media la hemos empleado en disfrutar de las vistas desde la cima y en comer.

Explícame cómo se sube sin literatura: Dejas el coche en Sant Joan de Penyagolosa. Justo antes hay otro pequeño aparcamiento. Coges la pista que sale a la izquierda y, a los 200 metros, la dejas para seguir de frente por un barranco. Cuando te encuentras de nuevo con la pista, después de media hora, la sigues unos metros hacia la derecha para encarar la última subida hasta el pico, sin pérdida.



La canción de Fernando: