Cima 18 de 45. Lérida. Pica d’Estats. 3.143 metros. 10-8-2015

Ya van 18 cimas, dos quintas partes del total. El privilegio de alcanzar este hito lo ha protagonizado una de las más importantes del proyecto, la ilerdense Pica d’Estats. Indagando en mi calendario laboral, encontré una ventana de buen tiempo entre el 9 y el 11 de agosto. Se lo comenté a Óscar y Sergio y pronto se brindaron a acompañarme.

Ayer domingo 9 salimos por la mañana de Soria y dormimos en Alins, ya en plena Vall Ferrera, uno de los valles pirenaicos más apartados.  Ahora es agosto y hay bastante gente. Durante la caminata esperaba encontrarme incluso más, pero según nos hemos ido acercando a la cumbre aparecían más personas de todas las vertientes.

En la mañana de hoy hemos madrugado mucho. Nos esperaba una larga jornada de andar. A las 5.15 ha sonado el despertador. En poco rato hemos terminado de preparar la mochila y hemos salido en coche hacia Àreu, donde termina la carretera. Desde allí, diez kilómetros de pista en relativo buen estado nos han dejado en el aparcamiento de La Molinassa. Allí se han apagado los motores.

Los tres en la cumbre
Los tres en la cumbre

A las 6.45 hemos dado los primeros pasos. Hacía muy buen día, todavía fresco. En el refugio Vallferrera hemos parado a desayunar un poco de leche con cacao, madalenas de Valdeavellano de Tera y plátanos. A las 7.15 hemos reemprendido la marcha. Esta ascensión desde este refugio es, por lo que he visto, la más habitual. Es bastante larga y no ofrece grandes complicaciones técnicas, pero no es senderismo, es montaña. Hay que estar bien físicamente para disfrutarla y hay ciertos pasos que, repetidos, pueden cansar a quien le disguste todo lo que no sea terreno llano. Qué bonita tiene que ser en invierno.

Justo al inicio, la ruta desde el refugio es evidente por un único sendero muy empinado que nos ayuda a coger altura rápidamente. Hay marcas blancas y rojas y también hay abundantes hitos, pero es fácil perder unos y otros, con lo que conviene tener intuición, compañía o algún conocimiento previo.

Los dos grandes lagos

Este camino ascendente supera una pequeña loma y empieza a bajar de nuevo. Hay un paso de piedras en el que es inevitable ayudarse con las manos, aunque a la vuelta es fácil evitarlo porque sí se ven las marcas del GR. Cruzamos el río con la ayuda de un puente y pronto giramos a la derecha para volver a subir, todavía de manera suave.

En aproximadamente dos horas hemos alcanzado el primero de los dos grandes lagos que hay que dejar a la derecha, el Sotllo y el Estats. Los bosques ya han desaparecido y a cambio nos encontramos una gran pradera repleta de agua, en forma de cascadas y en forma de riachuelos que necesitan avanzar dibujando bonitos meandros ante el escaso desnivel.

Hacia allá
Hacia allá

En los dos lagos hay mucha gente acampando, lo que es buena idea para disfrutar mejor de la naturaleza y para quitarse un trozo de caminata si se pretende subir a alguna de las grandes cimas. Enfrente del segundo lago, el de Estats, ya se divisa un pequeño collado al que es necesario subir por un empinado camino de tierra y piedras.

Las tres hermanas

Hay que ser paciente, a lo que ayuda el hecho de que desde hace rato ya vemos la imponente Pica a la derecha, con sus hermanas pequeñas el Verdaguer y la punta Gabarró a izquierda y derecha según miramos en nuestro avance. Hasta aquí, lo más complicado han sido un par de cruces de los numerosos arroyos, que bajan con bastante agua.

Dejando el lago de Estats a la derecha, se llega al pie de esa empinada ladera que asciende de 2.500 a 2.900 metros en una distancia lineal cortísima, no me atrevo a calcular. Se llega así al collado del que hablaba, el Port de Sotllo. Nos hemos abrigado porque soplaba fuerte el viento en esta frontera entre España y Francia.

Desde este collado, hay una ruta evidente: girar a la derecha y vencer todo el cresterío. He visto en blogs que hay gente que lo hace, pero debe de ser bastante aéreo y no nos lo han recomendado. Tres personas que han llegado al Port de Sotllo a la vez que nosotros sí que han subido directamente por esa afilada cresta.

Uno de los pasos en los que hacen falta las manos
Uno de los pasos en los que hacen falta las manos

La vía estándar cruza el collado y desciende algo más de un centenar de metros. No es agradable bajar para volver a subir, pero es lo que toca. Hay varios neveros de buen tamaño. Hoy no hemos pisado ninguno, seguro que hace un mes ello habría sido imposible.

Cuando el panorama se va aclarando, hay que ir girando hacia la derecha para recuperar de nuevo los metros de desnivel perdido. Es fácil perder las marcas pero no es difícil saber que hay que subir a otro collado, el llamado de Riufred, ya a casi 3.000 metros.

Una vez en él, último giro a la derecha para ascender a la Pica. Hoy no había problemas de perderse porque el día estaba completamente despejado y, sobre todo, porque decenas de personas tenían el mismo objetivo que nosotros: subirse al punto más alto de Cataluña.

Las impresionantes vistas pirenaicas

Hemos tenido suerte. En un día como hoy, las vistas desde la Pica impresionan. Decenas de cumbres nos rodean por todos lados. No se estaba del todo mal en la cima, pero hemos bajado a almorzar a la ladera, a territorio francés de nuevo.

El camino de vuelta ha sido el mismo que el de ida. En horas, un poco más corto. En cansancio, casi más largo, porque la adrenalina ha dejado de funcionar y porque ya llevábamos muchas zancadas de trayecto. Nos hemos llevado una gran alegría al ver el refugio y, minutos después, el coche.

Entre las 18 cimas ya están las cuatro de Cataluña, así que tendré que buscarme otras excusas para volver. No me resultará complicado.

Punto de salida: El refugio de la Vallferrera. Más concretamente, el aparcamiento de La Molinassa, a diez minutos a pie. Hasta allí se llega siguiendo la pista forestal que empieza en Àreu.

Distancia: Salen casi 20 kilómetros, quizás un poco menos.

Desnivel: En teoría son 1.200 de desnivel positivo y otros tantos de negativo. En la práctica salen 1.500 y 1.500 por los dos trozos de bajada que hay en el camino de ida.

Cuánto se tarda: Desde el coche hasta el coche hemos empleado más de nueve horas. Ese tiempo incluye la parada para desayunar en el refugio, la parada para comer después de coronar y el rato tranquilo que hemos estado en la cima, además de algunos descansos.

Explícame cómo se sube sin literatura: Dejas el coche en La Molinassa y subes hasta el refugio de la Vallferrera. Desde allí solo sale un camino empinado. Se corona una pequeña cresta, se baja y se va subiendo hacia la derecha, remontando arroyos y praderas, hasta llegar a los lagos de Sotllo y Estats. Desde este último, hay que coger la pendiente que sale enfrente hasta el collado de Sotllo. Desde aquí, si te atreves, giras a la derecha para subir por la cresta. Si no, vas de frente para meterte en territorio francés, rodeando poco a poco la Pica y sus dos hermanas pequeñas, siempre hacia mano derecha. El ascenso desde el otro collado, el Riufred, no tiene dificultad.

La canción de Fernando: