Hasta que empiece el ajetreo de actos, reuniones y preparativos nos ha parecido interesante relataros un poco de historia sanjuanera, principalmente la relacionada con la Virgen de nuestra Cuadrilla, la Virgen de La Mayor.

Su origen se encuentra en la Iglesia con la que comparte nombre, situada en la Plaza Mayor de la capital soriana. Hasta la construcción del Coso de San Benito, esta plaza se empleaba también de plaza de toros entrando el ganado bravo procedente de Valonsadero por el Arco del Cuerno.

La Nuestra es una Virgen vestida, es decir, el cuerpo se sitúa sobre un armazón de madera sobre el que viste túnica y mantos reales, blancos, lisos y bordados, respectivamente. La cabeza tiene una abundante cabellera de color castaño, manos cruzadas con rosario y corona real de plata, imperial aureola y cruz. Se estima que pudiera ser realizada alrededor del Siglo XVIII.

Hasta hace 27 años se encontraba ubicada en la Iglesia de la Mayor. Entonces comenzó un peregrinaje por las casas de los sucesivos Jurados de Cuadrilla, quienes la guardaban durante el año, como ya se hacía y se mantiene con otros Santos. En 1998 tras la restauración de los Santos de Cuadrilla por parte de la Caja de Ahorros la talla se empezó a guardar bajo la acogida de las hermanas Clarisas, pero nuevamente en el 2015 siendo Jurados Francisco Javier Arigita y Luisa Soria, la Virgen regresó a la iglesia de La Mayor. Aquí tendrá su ubicación permanente durante todo el año, hasta las fechas próximas a San Juan, pretendiendo con esta iniciativa otorgarle un sitio fijo donde los vecinos puedan visitarla y venerarla cuando así deseen.

En la mañana del Lunes de Bailas tiene lugar la solemne procesión de los Santos Titulares de las Cuadrillas, desde la Plaza Mayor hasta la ermita de la Virgen de la Soledad, donde se celebra la misa en honor a la Virgen de la Blanca. Sin embargo, la Virgen de la Mayor estará desde el inicio del desfile de espaldas, frente a su Iglesia, sin procesionar hasta la Alameda de Cervantes y sin hacer reverencia en su posterior homenaje. Esto es debido a que, junto con el Salvador, son del mismo rango jerárquico que la Virgen de La Blanca y no le deben rendir pleitesía.

Por toda su historia y su especial proceder junto a la Virgen de la Blanca, el Lunes de Bailas es un día emotivo y de fulgor para la Virgen de la Mayor, que viviremos y os contaremos en primera persona cuando llegue el día, que llegará, sin quererlo, en un abrir y cerrar de ojos.