Libertad de… Anexo de propina: NO OPINAR, NO EXPRESAR, NO ACTUAR y NO ELEGIR

Tengo que admitir de entrada, y con toda la humildad pero sin ninguna vergüenza, que si bien escribo cualquiera de estos artículos por puro placer (y con sumo gusto), el que están ustedes comenzando a leer ahora es una genuina pataleta personal, una espinita propia, aunque espero que muchos de ustedes se sientan identificados y compartan estos sentimientos. Por tanto, cuando lean la primera persona del singular, háganlo suyo y convirtámosla en plural.

 

Parece que en esta sociedad estamos obligados a posicionarnos ante cualquier tema, sondeo, polémica y disyuntiva, pero hay ciertos asuntos en los que a uno, directamente, no le da la santa gana. Y no hablo ya del muy honrado y consecuente “no sabe / no contesta” cuando no te sientes suficientemente ilustrado en la materia o no te estimas moralmente legitimado para meter baza; hay ocasiones en que sí sabes del tema y hasta te dan vela en el entierro, pero tienes tus razones para salirte por la tangente. Así, a bote pronto, se me ocurren unas cuantas y a menudo se simultanean y se difuminan unas con otras; discúlpenme, pues, por las redundancias.

 

TOTAL FALTA DE INTERÉS

Me ocurre mucho, por ejemplo, cuando me interpelan acerca de los programas de la tele: concursos de purrias, realities, telecarroña, cotilleo futbolístico… Insisto en no manifestarme al respecto. Lo lamento, pero es taaaaan intrascendente para mi vida… y me parece taaaaaaaaan poco estimulante… Cualquier tiempo y energía empleados en hablar de esos temas me parecen malgastados. CUIDADO, que no estoy abogando porque los eliminen, ¿se me entiende? Que no me vaya un asunto, o incluso me repugne, no significa que se lo quiera prohibir a los demás, del mismo modo que procuro no ir de mesías por la vida intentando que todo el mundo haga lo mismo que yo. Se llama “vive y deja vivir” y es más viejo que la tos; parafraseando a uno de los filósofos favoritos de mi generación, Homer Simpson, “¿Tengo que ir yo? – No – ¡Pues que te cunda!”

homer basura

 

NO-INTERVENCIONISMO EN CUITAS AJENAS

El párrafo anterior me lleva, a su vez, a otra cuestión: ¿es que todas las guerras tienen que ser mías? ¿Por qué hay que militar en un bando u otro en todas las cruzadas? En esta ocasión usaré como paradigma el tema de la tauromaquia, los encierros, etc. Aparte de “a favor” y “en contra”, existe una tercera vía, la muy poco utilizada “me importa un carajo”. Tomando como ejemplo el famoso encierro de Tordesillas, si en ese pueblo se comen al toro a bocaos, o los contrarios les fastidian la fiesta, o si lo llaman “de la Vega”, “de la Peña” o “de las Narices”, o si al toro lo beatifican y le ponen un chalet,  como si se matan entre ellos o montan una orgía todos juntos, ME LA REFANFINFLA. Tengo derecho a no ser ni pro-, ni anti-, ni anti-anti, ni pro-pro, ni pro-anti ni anti-pro. Cada cual es muy dueño de saber en qué saraos, actividades y peleas se mete, y no creo que me necesiten a mí de jurado moral ni de gurú espiritual para que les guíe, y aunque así fuese no estoy por la labor. Sé que cada bando me considerará un traidor a X principios morales por no ponerme de su parte pero, sinceramente, tengo mejores luchas en las que gastar mi munición.

 

OBJECIÓN DE CONCIENCIA

De pequeño creces oyendo y creyendo que tienes que ser de un equipo, de una religión y de un partido político, y además te tiene que gustar una niña de la clase y tienes que ir pensando ya en cómo se van a llamar tus hijos… hasta que te percatas de que la liga, la confesión y el voto son OPCIONALES y NO OBLIGATORIOS, y que a lo mejor te gusta una chica de otro país, o un chico, o las dos cosas, o que puede que no quieras tener churumbeles. Nos venden que este mundo y esta sociedad son unidimensionales y unidireccionales, pero hay muchas maneras de vivir esta vida (incluso dentro de los márgenes más habituales y de la “versión oficial”) aparte de sota-caballo-y-rey, por lo que unos cuantos “raritos” nos negamos activamente a entrar en determinados círculos y no jugar a ciertos juegos que no son de nuestra elección, por más que a otra gente les parezcan vitales.

  • Experimento: les invito a que prueben a ignorar el partido del siglo, el debate decisivo entre candidatos o no-sé-qué supuesto acontecimiento generacional, o no entren a la polémica del día, o cenen en Nochebuena lo mismo que cualquier otro día del año, y márchense a dormir como si tal cosa; comprobarán qué curiosa sensación es levantarse a la mañana siguiente y comprobar que el sol ha salido exactamente igual y las calles están en el mismo sitio.

 

PRAGMATISMO

Llámenlo egoísmo, egocentrismo, vagancia, estrechez de miras o como les dé la gana, pero con los años uno se va volviendo práctico y dejando de gastar energías emocionales en guerras que no van a ninguna parte. Porque a Fulanito De Tal le puede dar por escribir en una novela que en mi barrio somos todos cultos y deportistas, o gordos y con granos, pero en ambos casos me pasarán el recibo del gas el mismo día; y prohíban o no prohíban los rodeos a lo yanki, el bombero torero o tener jilgueros en una jaula, yo el lunes tengo que ir a la oficina a la misma hora y el puré me seguirá quedando soso; o a lo mejor hay un concejal de pueblo en la provincia de Almería que va a los plenos con chándal y peluca rosa, o el Athletic de Bilbao decide fichar jugadores de Azerbaiyán, … pero a mi abuela se hincharán los tobillos igualmente, en mi pueblo seguirá haciendo un frío del demonio y las discográficas no habrán decidido de sopetón darse de tortas por ficharme.

 

nmw

 

CRUDA REALIDAD y AMOR PROPIO

Seguramente a estas alturas ya habrá alguien que esté pensando que estas y otras cuestiones análogas me pueden repercutir en tanto que afectan a la economía, la ecología, la cultura, etcétera, y su parte de razón tiene, pero quiero hacer dos apuntes: la mayoría de estos asuntos, si acaso alteran mi vida en modo alguno, lo harán a muy largo plazo (y algunos procuramos vivir en el presente, por aquello de ser felices y tal…); y además, una cosa es centrarnos en el tronco del árbol y otra entretenernos con las ramitas y las hojitas, o lo que es lo mismo, cogérnosla con papel de fumar y perder tiempo y energías en aspectos triviales del tema, conceder suma importancia a payasadas y subproductos de cuarta, o entretenernos con las cortinas de humo que nos ponen delante para que, como imbéciles que somos, no nos enteremos de lo que nos están haciendo de verdad. Me explicaré a mi modo predilecto: largo y tendido.

Que una Comunidad Autónoma se escinda o no del Estado me puede afectar al bolsillo por asuntos de recaudación de impuestos, pero que una señora famosa esté publicamente orgullosa de ser española o se limpie el trasero con la rojigualda en Twitter, o que una pedanía de Valdepeñas se quiera autodeterminar como califato e instaurar los eructos como segundo idioma oficial, afecta en un 0,0000000002% a mi existencia; lo que sí la afecta a lo tocho es la cantidad de goles que me meten los señores políticos, que me suben la hipoteca y la luz o aprueban atrocidades contra la naturaleza y amnistías fiscales para ellos y sus amiguitos mientras nosotros nos entretenemos gritándonos por un referéndum o un estatuto de autonomía.

Y no necesariamente es cuestión de cercanía, ojo; a mí me afecta y me preocupa que en EEUU salga elegido presidente un psicópata (con todos los que lleva detrás) y líe una guerra del demonio, o se cargue el planeta del todo; no puede ser de otro modo, es el mundo en el que vivo. Sin embargo, si se cancelan las Fiestas de San Juan, aunque yo no sea fiestero, me toca en cuanto que mi primo el que tiene un bar cerca de la plaza va a perder muchos ingresos, pero el que los jurados sean del mismo sexo o uno de cada, sinceramente, no me quita el sueño ni me da de comer. Sin embargo la calidad del agua del grifo es de catástrofe biológica y el IBI se está subiendo a la parra, y de eso no debatimos…

 

Por favor, tengamos todos la amabilidad: cuando alguien no quiera entrar al trapo DEJÉMOSLE EN PAZ. Tiene todo el derecho.

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