Libertad de… 3ª parte: ACTUACIÓN

Llegamos a la eclosión del peliagudo tema de las libertades, a la verdadera aplicación práctica. Se suele decir que la libertad de uno termina donde empieza la de los demás, y no seré yo quien discuta tal postulado, al menos desde el punto de vista teórico. Ejemplo: al amparo de la ley, fumar está permitido en la calle, o en un parque, pero tampoco es necesario que el humo le llegue a la cara a otra persona no fumadora que está dos metros más allá leyendo el periódico; se puede fumar en la otra dirección del viento, o moverse medio metro. Cada uno hace lo que quiere, nadie se fastidia, y todos contentos y libres.

 

fumador pasivo

 

A priori, todos estamos sujetos por igual a los códigos de leyes y normativas vigentes en el momento (salvo que sea usted rico y poderoso; en tal caso, podrá hacer prácticamente lo que le venga en gana). Pero, como ya hemos visto, incluso la legislación más claramente expresada tiene diferentes interpretaciones y grados de laxitud y permisividad. Para muestra un botón. A casi todos los músicos “cañeros” nos han cortado ensayos y actuaciones, aún teniendo todos los permisos en regla, con los decibelios dentro de la medición legal e incluso a horas no-intempestivas, por reiteradas quejas de tal o cual vecino o adyacente al que le molestábamos durante la siesta o su teleserie predilecta; sin embargo, me topo constantemente con charangas y grupos gaiteriles espontáneos que se arrancan donde, cuando y al volumen que les da la gana, e ignoro el número de protestas y llamadas al 091, pero sean cuantas sean, a la vista de los resultados, me temo que surten entre poco y ningún efecto. ¿Diferencia? Que ellos tocan sanjuaneras y yo rock ‘n roll.

 

  • INCISO: Me dijo una vez cierta persona, entonces concejala, en un plató de televisión y en directo, que yo practicaba “un tipo de arte marginal”; como todo el mundo sabe, se han vendido millones de discos de Don Paco y Don Jesús, y los conciertos de la Banda Municipal llenan estadios olímpicos, mientras que a los tales Guns ‘n Roses, Extremoduro o Foo Fighters no los conoce ni el tato… Sólo estamos globalizados para lo que nos da la gana, pero ese es otro tema…

 

El caso es que, aun con la ley en la mano, la vara de medir es mucho más amable con todo aquello que está oficializado o que les cae más simpático a los de la poltrona. Sirva nuevamente como paradigma la tolerancia del actual gobierno (y de los anteriores) con ciertos actos de la iglesia católica, de los equipos de fútbol o de los simpatizantes del antiguo régimen, a quienes no se les atribuye falta alguna por organizar unos pitotes de proporciones faraónicas; luego se clausura una mezquita de pueblo porque los rezos molestan a los vecinos, al grupo de teatro no le dejan improvisar en la calle y la asociación de turno que ha convocado la concentración silenciosa puede acabar con toda la cúpula durmiendo en la comisaría como se pongan farrucos… Y así, mogollón de casos.

 

Procesiones-de-Semana-Santa-de-Cartagena

 

A la luz de los hechos palpables, aquí aparece el incómodo pero necesario interrogante de ¿quién tiene más derecho que quién?. Porque a algunos les molesta que los jóvenes beban y griten los sábados noche en las proximidades de su domicilio, y razón no les falta: tienen todo el derecho a dormir y descansar. Pero a otros les pueden despertar y molestar los claxon que celebran, también a altas horas, que ha ganado tal equipo, la diana floreada de las fiestas de San Juan o el Rosario de la Aurora del Carmen con megáfono a las 7 de la mañana. Y a estos últimos no va a socorrerles autoridad alguna, porque se trata de actos oficiales, o cuando menos tolerados por temas de simpatía. Nuevamente, la VERSIÓN OFICIAL es la frontera.

 

Y la madre, o la abuela, de la versión oficial no es otra que la tradición, que unas veces se adecúa bien a los tiempos que corren y otras… bastante peor. Si yo fuese un músico tradicional, de los que entran en ese mundo por la vida ortodoxa con todos sus sacramentos, y practicase la música en sus vertientes más clásicas, no me buscaría ningún problema por soltar un par de cohetes celebrativos el día de Santa Cecilia y a todo el mundo le parecería normal; lo hacen cada año por la fecha nuestros estudiantes y profesionales locales del sector, así sean agnósticos perdidos, no vayan a misa ni a empujones o les importe un rábano quién fuese la santa ni qué hizo. Pero como he nacido y me he criado respondón, cazallero y un montón de cosas feas más, y a mi santoral particular lo tengo bien identificado y por hechos concretos… por mi bien que no se me ocurra juntarme con el resto de rockeros locales (y puede que ganásemos en número) y tirar esos petardos, por ejemplo, el día del cumpleaños de Elvis Presley o en el aniversario del jubileo de los Sex Pistols, porque seguramente vendrán unos señores de azul a preguntarnos qué narices hacemos…

 

¿Libertad de actuación? Mientras actúes conforme a las versiones oficiales, toda la que quieras; de lo contrario, ni te molestes. Y cuando la libertad no es democrática ni igualitaria… ¿es acaso eso libertad?

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