Uno menos en la lista del paro

En mayo de 2010 comencé a sentir unos síntomas preocupantes de decadencia física.

Se me erizó todo el pelo y  en mi cuerpo anidó un sarpullido profuso y preocupante.

El suceso me llegó sin motivo aparente pues mi doctor de entonces aseguraba que estaba perfectamente bien.

Después de un año y medio entre pruebas y más pruebas, a partir de  noviembre de 2011 los síntomas fueron variando y acrecentándose sin parar.

El caso es que aunque las analíticas salen mal, el doctor que ahora me han asignado está empeñado en que estoy mejorando.

-‘Mirusté’ ahora tiene menos pupas en la pierna derecha que antes. Su mejoría es a largo plazo, no hay que precipitarse.

-Sí, pero me duelen más y además tengo otras en la pierna izquierda que antes no tenía.

-Tonterías, tenemos controladas sus constantes vitales y tiene síntomas de mejoría muy claros.

-Perdone mis dudas, pero ahora me duele la cabeza muy a menudo y voy al servicio que apenas si llego.

-Como se lo voy a decir, contesta el buen doctor al tiempo que me guiña un ojo, todos los indicadores nos muestran una clara mejoría. ‘Usté’ aún no lo nota pero esto es así. Probablemente le parezca que empeora, no digo que no, pero todo está en su cabeza. ¡Un poco de optimismo hombre! Si prescindimos de la falta de hierro, de la inflamación renal, la mala pinta del aparato digestivo y otras menudencias está ‘usté’ como una rosa, ni gota de colesterol. Mírelo por el lado positivo, se está quedando con un tipo envidiable. En lugar de quejarse tanto y perder el tiempo trabaje más y más rápido y aproveche el tiempo para aprender idiomas por si acaso.

-Disculpe mi insistencia doctor, pero ya no me apetece hacer el amor, se me cae el pelo, se me rompen las uñas y lo que más me preocupa es que devuelvo lo poco que como. Doctor, digo que a lo mejor si me cambia el tratamiento pues podría ir recuperándome en lugar de empeorar.

-‘Mirusté’ –dice el buen doctor, ya con muestras de enfado–, si usted  no quiere ver la mejoría es su problema, yo voy a seguir con el tratamiento, mis ayudantes y los doctores con los que cambio impresiones me dicen que lo estoy haciendo de cine. Pruebe a colgar cuadros de Santa Teresa en todas las habitaciones, mano de Santa, oiga.

-No dudo que tendrá usted razón doctor, pero ya se habrá dado cuenta que se me han caído los dedos de los pies, también he perdido el trabajo, me ha dejado mi mujer por un político, el buen banco me ha echado de mi casa, con todo su derecho claro está, y como no tengo nada  y no paso del día 2 de cada mes he decidido morirme para aliviarle a usted la lista de pacientes.

-Muy bien, así es como reaccionan los buenos pacientes, dice el doctor.

Hora de la muerte cualquier día de cualquier mes en cualquier rincón de España, (o del extranjero, mirusté).

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