Raíces profundas

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha cambiado de opinión respecto a las medidas económicas y laborales aplicadas en España. Ha descubierto que no es positivo para la reactivación de la economía la bajada indiscriminada de salarios, la precariedad en el empleo, el recurso excesivo a la temporalidad en los contratos de trabajo, ya que todo esto no va en beneficio de la recuperación económica. Únicamente sirve para mejorar la rentabilidad de las empresas.

Seguro que los prebostes de la citada organización tienen unos salarios y unas prebendas muy por encima del ciudadano normal.

Después de cinco años de aplicación por parte del Gobierno de una especie de ‘garrote vil’ a la ciudadanía de a pie ahora resulta que esas medidas son contraproducentes. Para este viaje no hacían falta alforjas.

Millones de españoles habíamos llegado a la misma conclusión hace años y sin necesidad de cobrar un pastón por ello.

De haber vivido el Esteban y el Dámaso se lo podrían haber explicado claro. ¡¡Váyanse a tomar… viento fresco!!

Metan en la cárcel a los corruptos, a los banqueros responsables de las estafas orquestadas, a los defraudadores. Eso sí, que empiecen a contar sus condenas desde el momento en que devuelvan lo robado. Si no lo devuelven, de por vida. Dejar que los jueces hagan su labor sin ningún tipo de presión, que se elijan entre ellos.

Que la Hacienda Pública no esté sometida a los vaivenes políticos.

Que de verdad seamos un estado laico.

Que elijamos entre la ciudadanía nuestros mandatarios, (incluida la Jefatura del Estado).

Que aprobemos una constitución del y para el siglo XXI. No a conveniencia de los poderes de cada momento.

Se podrían haber ahorrado miles de desahucios, la burda e ignominiosa estafa de las preferentes, y tantas otras medidas que han causado sangre, sudor y lágrimas.

Del robo orquestado de las preferentes hablaré alto y claro en breve.

Y peor todavía, muertes.

A cambio nos salen los voceros del poder intentando convencernos de que nos estamos recuperando muy bien. El cuatro por ciento de la población es probable. El otro porcentaje lo tenemos cada vez más crudo.

Esto no son brotes verdes al uso, son vigorosas raíces, son raíces profundas, tanto que nos las clavan en el corazón al 96% de la ciudadanía.

Por cierto, ¿alguien alguna vez ha pensado que la inmensa mayoría somos los puteados?

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