La espada de Damocles

En el caso de un pueblo pequeño, en el mundo rural en general, entiendo que nuestro mayor peligro, el que nos acecha con más encono, el que no da tregua, aquel que golpea cuando menos lo esperas es el fuego. Es una espada que pueden blandir muchas manos. La naturaleza, la desidia, la ignorancia, la maldad.

Todavía sobrecogido por los incendios de Guadalajara, todavía con el susto del viernes en el cuerpo quisiera pedir la mayor de las precauciones a cuantos transitamos por los montes y el agro.

Pero también participo de la creencia firme que los incendios se apagan en invierno, con una buena tarea de prevención, limpieza, aclareos y todas esas acciones que tan bien saben y tan poco practican.

Tome buena nota la administración competente para propiciar los trabajos necesarios para mantener nuestros montes con el grado de limpieza necesario.

Nos ahorraremos muchos gastos en recursos posteriores, viviremos de nuestros bosques vivos y no quemados, volverán a ser motivo de alegría, trabajo y beneficios económicos, sustentarán nuestras poblaciones, pero sobre todo nuestros vecinos no tendrán que jugarse literalmente sus vidas.

Administradores de nuestros montes tomen cartas en el asunto y recuerden:“Los incendios se apagan en invierno”.