De profesión, periodista

Su trabajo consiste en descubrir e investigar temas de interés público, contrastarlos, sintetizarlos, jerarquizarlos y publicarlos.

Para ello recurre a fuentes periodísticas fiables y verificables. Así elabora sus artículos, que pueden tomar varias formas para su difusión: oral, escrita, visual.

Esta definición la saco de Wiquipedia y es como si la hubiesen hecho a la medida del señor Jordi Évole.

Para el las fuentes “fiables y verificables” son los propios causantes o afectados de las mismas, no hay lugar a la duda.

¿Alguien ha sido capaz de abandonar, de parpadear mientras se emite alguno de sus programas?

Me considero incapaz de ello, a pesar de la próstata latosa.

Me declaro un incondicional suyo.

Me gusta esa mezcla de desparpajo y socarronería con la que consigue sacar de sus entrevistados respuestas que en algunas ocasiones parecen imposibles.

Como ambienta sus intervenciones, como no pierde la compostura en ningún momento, como se palpa la tensión en las entrevistas de riesgo.

Me gusta la elección de los temas, no por difíciles menos abordables.

No sé si tiene mano izquierda, ni mano derecha, creo que consigue colocar a sus entrevistados y a los telespectadores en un estadio diferente, en esa especie de duermevela en la que todas las situaciones son posibles.

El pasado domingo 30 de marzo emitió un programa antológico.

Ha conseguido juntar, hacer opinar dar razones a la mayoría de las tendencias de la sociedad más castigada de este país.

Asistí incrédulo, casi en éxtasis, a las confesiones  de varios políticos de diversas ideologías expresándose libremente y llamando a la concordia entre ellos y entre los que opinamos desde fuera sin conocer ni de pasada el problema.

Casi no me podía creer que un concejal del PP tuviese un talante tan progresista, esté dispuesto a perdonar en aras de una convivencia de futuro.

Es usted grande, señor Herzog. Muy grande.

Mis mayores respetos.

Ojalá que siga el señor Jordi Évole durante mucho tiempo clavando sus incisivos en los problemas que nos sacuden a una sociedad estupefacta, demasiado estupefacta, que siga metiendo el dedo en esa llaga cada vez más lacerante que va cubriendo nuestro cuerpo y de la cada vez se van salvando menos ciudadanos.

Felicidades, periodista.