Mañana solemne con los santos de Cuadrilla en procesión hasta la ermita de La Soledad. Homenaje a la virgen de la Blanca. A medio día y hasta bien entrada la tarde, encuentro del santo titular de la Cuadrilla con el barrio pasando por todas y cada una de las viviendas. Tarde de promesas de amores sanjuaneros en las Bailas junto al Duero, y música y baile en la pradera de San Polo con nuestra queridísima Banda de Música. Tras una larga merienda, regreso a la ciudad, las fiestas de San Juan están a punto de terminar. A las 12 de la noche, desfile de los Jurados y la Banda Municipal de Música hacia la Plaza Mayor para cantar entre sollozos el “Adiós, adiós San Juan” e iniciar la cuenta atrás para las próximas fiestas.

El Lunes de Bailas nos regaló otra preciosa mañanita de San Juan, sol radiante y una suave temperatura que nos acompañaría hasta la despedida de las Fiestas.

 

       

Tras la misa en honor a la Virgen de La Blanca y el posterior saludo de respeto a los jurados  y a la Virgen en la Plaza Mayor, regresamos al barrio. La solemnidad terminó para dar paso de nuevo a la alegría y al bullicio. El recorrido por el barrio lo iniciamos en la piscina Fuente de la Teja donde nos esperaban Carlos, su mujer Inma y su hija Carla con la ilusión de la visita del Santo. Pasamos un rato buenísimo en su compañía cantando, bailando y disfrutando de un riquísimo aperitivo con el que nos obsequiaron. ¡¡¡¡Muchísimas gracias!!!! estaba todo delicioso y pasamos un rato divertidísimo.

A pesar de que la temperatura no era muy alta, algunos decidieron que el jurado necesitaba un baño. Pues dicho y hecho, el jurado fue al agua, algo que no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de mi tío Pablo, Doro, Diego, Pepe, José Antonio y ante la atenta mirada del resto de la cuadrilla. Raúl, uno de los cuatros fue presto y ligero a comprarle un recambio al jurado para poder ir cómodo con los pantalones. Jaja. ¡Hay que ver!… los cuatros valen para todo, antes de decir lo que necesitas… ellos ya lo saben.

La segunda visita fue a las Batuecas. Y de nuevo otro riquísimo aperitivo y otro refrescante baño, pero no, esta vez no fue Fernando. Al entrar en la zona residencial nos esperaban un buen número de vecinos que nos invitaron a pasar a la piscina donde habían preparado otro maravilloso tentempié. Muchas gracias, disfrutamos mucho de vuestra invitación, pero más de vuestra compañía. La verdad es que la piscina invitaba al baño. En esta ocasión el afortunado fue Doro, pero también tuvieron que darle un empujoncito. El día prometía largo, pero en el ánimo de todos estaba pasarlo bien y hacer que todo el mundo se divirtiera con nosotros.

¡La ronda con el santo fue tan bonita…! Hubo cantidad de momentos de no olvidaré. Fueron muchos los vecinos que nos obsequiaron con bebidas, que nos hicieron más cómodos y bonitos los cortos descansos. Vuestras bonitas palabras y vuestros gestos, fueron un auténtico regalo.

Ahora si me lo permitís quiero acordarme de los músicos de la charanga El Cachondeo ¡qué bien os ganáis el sueldo en San Juan! Cuanto trabajo, qué incómodo algunas veces, subiendo y bajando montones de escaleras y cuestas (algunas imposibles). De nuevo muchas gracias por vuestro trabajo. Fue un placer contar con vosotros.

Mentiría si dijera que no es muy cansada esta última ronda. Es muy larga, llevamos el tremendo peso del santo y del cansancio acumulado por 5 días de una actividad frenética.  Pero a pesar de todo fue maravillosa, muy divertida, agradecida por los vecinos, con muchísimas muestras de cariño… genial. ¡Que orgullosos estamos de vosotros los vecinos de la cuadrilla de San Esteban! Gracias a todos.

En la calle José Tudela, los cuatros Raúl y José Antonio, Doro, David, el tío Satur, el tío Pablo, los primos Diego y Pepe y alguno más… pensaron había que “procesionar” al jurado.  Le cogieron de pies y manos y lo subieron brazos en alto, y al ritmo de la música de la saeta, cantamos y paseamos al jurado. ¡Qué momentazo! ¡Genial!

No nos faltó de nada, todo preparado hasta el último detalle. Cuando en mitad de la ronda las fuerzas comenzaban a fallar… apareció el tío Abel con el coche escoba, nos llevó bebidas y… si, llevaba hasta la escoba. ¡Abel eres genial!

 

Eran cerca de las 7 de la tarde cuando llegamos a la cuadrilla a comer. Al terminar nos cayó el cansancio encima como una losa. Unos se acostaron un ratito en la cama, otros dentro de un coche, otros en una silla en la cuadrilla y otros se conformaron con un descansito refrescando los pies en agua. Al rato, ya estábamos todos en marcha con las fuerzas renovadas. Se acercaba el momento que nadie quería que llegara, el final de fiestas.

De nuevo los jurados en la escalinata del Ayuntamiento con el corazón en un puño, con una inmensa emoción… pero qué distinta emoción!!!! El miércoles por lo que va a venir, el lunes por lo que se ha ido. Cada una de las sanjuaneras que suenan en ese momento, nos hace sentir algo distinto y muy profundo porque las emociones que nos producen están muy cercanas en el tiempo y en el corazón. Os engañaría si os dijera que no hay ningún sinsabor ¡claro que hay algún momento incómodo o situación rara! pero los jurados tenemos claro que nuestro principal compromiso es con los vecinos y con nuestra gente, ya que ellos son personas comprometidas y que nos quieren por encima de todo.

Mientras suenan las sanjuaneras vamos repasando día a día los 5 días intentando grabar en nuestra mente, porque en el corazón ya lo está, todo lo que hemos vivido y lo que nos ha hecho sentir.

Fotografías Carlos Arlegui