Si para la mayoría de los sorianos el Jueves La Saca es EL DÍA, para unos sorianos que además son jurados…

Después del diluvio del Miércoles, la lluvia respetó y lució un sol radiante. 10 de los 12 novillos entraron en los corrales de la plaza de toros.

El día comenzó muy pronto. Como todos los días de fiestas, quisimos madrugar para disfrutar más minutos de la magia de estos días. A primera hora llevaron a la cuadrilla el autobús para decorarlo con unos preciosos ramitos de rosas. Una vez adornado, el autobús se llenó de alegría con todos los colaboradores rumbo a la calle Sagunto desde donde partiría la comitiva camino a Valonsadero.

Los jurados de cuadrilla, peñas y autoridades desfilamos desde la Plaza Mayor hasta la Calle Sagunto donde nos esperaban otros autobuses para trasladarnos al monte. Al llegar, la primera parada fue en la Casa del Guarda donde disfrutamos de un copioso almuerzo.

Con las pilas bien cargadas, bajamos a Cañada Honda. Nos colocamos en un remolque preparado para ver la salida de los corrales. A pesar de ser un lugar privilegiado, hay tantísima gente que es difícil verlo con claridad. Aun así es tanta la emoción, los nervios, la alegría, la esperanza… Fernando sentía cierta nostalgia porque su sitio está en la puerta de los corrales, pero otro año será…

A las doce en punto, tras el eco del tercer cohete salieron los novillos abriéndose paso entre una multitud de gente que los jaleaba. La salida fue muy limpia y, en apenas 12 minutos, 10 de los novillos estaban en la Vega de San Millán. Los otros 2 fueron conducidos en un camión hasta la Venta del Aire.

Casi corriendo fuimos al Merendero de Autoridades a comer y poco después fuimos en autobús a ver la salida de la Vega.

A las 14:45 aproximadamente comenzó la salida de la Vega de San Millán. Es increíble la cantidad de caballos y gente que allí se reúnen para ver la salida y al paso acompañar a los toros en el recorrido hasta la plaza. Yo creo que cada año son más los sorianos que van andando con los toros. Fernando junto con Ángelo y David, jurados de El Salvador y Santiago fueron 3 de esos sanjuaneros que hicieron La Saca andando.

En la tercera etapa de La Saca, salieron del descansadero de la Venta del Aire los 12 novillos de los cuales llegaron 10 a los corrales de la plaza de San Benito. Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias a todas las personas que hacen posible la diversión y la seguridad de miles de sanjuaneros en un día tan complicado como éste. Así como a los periodistas y reporteros gráficos que hacen que las fiestas perduren en el tiempo a través de sus palabras y sus imágenes. Recuerdo el regreso de cada día de La Saca, en el coche con mis padres y con la radio a tope escuchando a Chema de la cadena Ser. Él y su equipo nos contaban lo que ocurría en el monte. Si a nosotros nos emocionaba oírlo, no digo nada a la cantidad de gente que, por distintas razones, no pueden acudir al monte. Gracias a todos.

Así terminaba la fiesta campera, pero quedaba una parte no menos importante y bonita que era recoger a nuestros músicos y recorrer todo el barrio en la primera ronda. Así fue, a las 17:00 horas Doro y mi padre, el secretario, recogieron a los músicos y a las 18:00 horas aproximadamente sonaron los primeros acordes de La Saca interpretados por la Charanga “El Cachondeo” en la cuadrilla de San Esteban. Así comenzó la primera ronda por el barrio. Nos juntamos todos, yo creo que no se la perdió nadie, qué alegría ver a tanta gente… mayores, jóvenes, adolescentes, niños y Araceli con su bebé, que antes de nacer ya ha vivido sus primeras fiestas de San Juan con muchísima intensidad. La cuadrilla de San Esteban tiene pocas cuestas pero es muyyyy extensa. A pesar del cansancio de la mañana tuvimos fuerzas para continuar el día. La ronda además de larga  fue preciosa, emotiva y muy divertida. Era la primera vez que hacíamos el recorrido por el barrio como jurados de Cuadrilla. Cantamos, bailamos, saltamos, reímos y bebimos, con tanto trote… Cuando llegamos a la cuadrilla ya estaba la cena preparada. Cenamos, otra breve ronda por el barrio y a dormir, que el viernes prometía ser un día muy duro.